Antídoto contra el olvido, Epicentro TV

Antídoto contra el olvido

Cada vez perdemos más la memoria. Hace años recordábamos el teléfono de la casa y hasta el número de DNI de nuestros familiares. Hoy todos nuestros datos están en la memoria del celular o en la agenda de la computadora. Cuando éramos niños nos obligaban a memorizar las capitales de los países, la longitud de los ríos y los nombres de los presidentes. Hoy ese conocimiento no es indispensable. Esforzamos menos nuestra memoria y los políticos se aprovechan de eso para intentar reescribir su historia. 


Rafael López Aliaga quiere que olvidemos que sus orígenes están en Solidaridad Nacional, que como regidor en tiempos de Luis Castañeda fue entusiasta defensor del proyecto de OAS para entregarle los peajes por 30 años como parte de la concesión de la vía Línea Amarilla; que su partido, que tiene el mismo RUC desde su creación con el nombre de Solidaridad Nacional, está incluido en el caso Lava Jato, y que la Procuraduría ha pedido que incluyan a su partido como tercero civilmente responsable para que participe solidariamente en el pago de reparación  civil al Estado. 

López Aliaga también quiere que olvidemos que dijo que "por responsabilidad" no postularía a la presidencia y que no renunciaría a su cargo si era elegido alcalde. Pronto querrá que olvidemos que prometió que, con él, Lima sería potencia mundial. 

Dina Boluarte no quiere que recordemos que acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que la defendiera de la intentona del Congreso para inhabilitarla por el caso del Club Apurímac y pretende hacernos creer que su interés en salir del sistema interamericano, del ámbito de la Corte y la Comisión Interamericana, es un asunto de principios y no una vergonzosa treta para garantizar la impunidad por su responsabilidad en la muerte de 49 ciudadanos que protestaron contra su gobierno entre diciembre de 2022 y enero de 2023.  

Dina Boluarte quiere que olvidemos que hizo parte de la plancha presidencial de Pedro Castillo, que lo acompañó como ministra prácticamente todo su gobierno y que incluso protagonizó el espectáculo principal en el coliseo Huanca cuando Castillo decidió apelar al respaldo del pueblo para que el Congreso no lo tumbara. Con agudizado acento andino, Boluarte cantaba contra la injusticia "la vida es una falsía, el mundo es ancho y ajeno, justicia no hay en la tierra, justicia solo en el cielo donde no hay ricos ni pobres". Tal vez ella también quería olvidar ese capítulo de su vida pasada pero esta semana el cardenal Castillo se lo recordó en su cara.


Boluarte pretende que se nos olvide que cuando era candidata dijo que ni siquiera pediría auto oficial ni chofer y que nunca diría que el sueldo no le alcanzaba. La presidenta también quiere que olvidemos cómo era su nariz cuando empezó el gobierno y cuántos días estuvo fuera del cargo para hacer esa modificación radical en su aspecto. Quiere que se nos borre de la memoria el abrazo millonario con el gobernador tragamonedas y prestamista de Rolex y pulseras Cartier, Wilfredo Oscorima. 

José Jerí quiere que cuando lo veamos presidiendo las sesiones del Congreso nos olvidemos de que su bvd mojado apareció en la cama de una joven que denunció haber sido violada en una finca en la que solo estaban el ahora flamante presidente del Parlamento y unos pocos amigos suyos. 

César Acuña quiere que nos olvidemos de que lleva 145 días de vacaciones en menos de 3 años, que sus tesis no son plagios sino copias y que durante su gestión la inseguridad en La Libertad ha crecido exponencialmente casi tanto como las ganancias de su universidad. 

Keiko Fujimori aparece ordeñando vacas en Cajamarca con ropa de campesina auténtica para que se nos olvide que decía financiar su campaña con entradas de 300 dólares a cocteles de amigos mientras recibían maletas con millones de dólares en efectivo. 

Los abogados que desfilan por los sets de los medios de la desinformación atacando a los fiscales y procuradores del Equipo Especial Lava Jato quieren que olvidemos que son defensores de los investigados por esa trama corrupta o son directamente acusados de favorecer a Odebrecht con sus arbitrajes. 

El congresista Rospigliosi, promotor de leyes a favor de la impunidad para violadores de los derechos humanos, quiere que olvidemos que hace años se reía del supuesto talante democrático del partido que hoy lo acoge y que tenía claro que los criminales debían pagar por sus delitos. 

Los promotores de la Ley APCI quieren que olvidemos que son las ONG las que no les han permitido quedarse en la impunidad, llevando sus casos a la justicia internacional. 

Todos estos protagonistas del reciente y acelerado deterioro del clima democrático, del espacio cívico y de la decencia en lo público, pretenden que olvidemos y callemos. Pero se equivocan. Ellos pueden cambiarse el color del polo, pueden pasar por el quirófano o hacerse una "desinfección ideológica", pero los ciudadanos no olvidan. Para eso está el periodismo. Para mostrarles su viejo rostro, para sacar sus esqueletos del closet. El periodismo es el antídoto contra el olvido.