Fue en general una marcha pacífica, aunque por momentos no faltaron los enfrentamientos con la policía. La rabia se apoderó de los colectivos radicales que buscaban llegar a palacio de gobierno como sea.

En su esplendor, la marcha provacancia de Pedro Castillo, organizada por Rafael López Aliaga, alcanzó unas 8 mil personas que empezaron a llegar en muy bien organizados buses interprovinciales hasta el campo de marte.

Además de simpatizantes de Renovación popular y de los que simplemente apoyan la vacancia, hubo muchos otros que no sabían por qué marchaban, pero habían sido transportados hasta allí. Estaban, cómo no, también previsiblemente, algunos de los colectivos más radicales de la escena de la ultraderecha local como: La Resistencia y Los combatientes.

La marcha parecía, más bien, una mitin de campaña, el celeste de Renovación se apoderaba del ambiente y los precandidatos a las alcaldías distritales de Lima llegaban con sus respectivas portátiles, entre ellas una saeta rubia que responde al nombre de Diego Uceda, quien arribó desde La Molina y fue uno de los protagonistas

También acudieron, el Ala dura de Acción popular, representada por la ex candidata al congreso Aneth Acosta y algunos congresistas de avanza país como Adriana Tudela, Alejandro Cavero y el delfín y tocayo de Rafael López Aliaga, Rafael Santos, prominente figura celeste, quien se disputaba las cámaras y las atenciones con César Combina, conocido activista pro vacancia a niveles intergalácticos

Desde el campo de marte recorrieron la avenida 28 de Julio hacia el Palacio de Justicia que, en un inicio, era su objetivo, sin embargo, el entusiasmo vacador los llevó a seguir avanzando hasta el Jirón Camaná, a solo una cuadra de Palacio de gobierno. En el camino, arengaban desde los acostumbrados insultos hasta repetidas consignas.

Rafael López Aliaga, estelar factótum de esta manifestación se dirigía a sus seguidores más fieles, bautizados como “territoriales celestes”, como si la presidencia lo estuviera esperando a la vuelta de la esquina. Nunca opacado, por supuesto,  ni siquiera por la mesiánica congresista Patricia Chirinos, de avanza país, exchimpún callao y autora de la moción.

El mensaje era uno solo, Fuera Castillo, y en el momento cumbre de la intensidad de la protesta, la rabia por poco se convierte en violencia, bajo el sonido de las ratablancas y la agitación de los enfrentamientos con la policía.

¿Qué resultado tendrá esta marcha, qué efectos políticos provocará? ¿Seguirá creciendo la ola celeste provacancia? Aún es pronto para saberlo.