Insultos a falta de argumentos, Epicentro

Insultos a falta de argumentos

Las recientes afirmaciones difamatorias del alcalde de Lima contra periodistas de Epicentro Tv y las amenazas de muerte en Madre de Dios al periodista Manuel Calloquispe, complican más el trabajo del sector de la prensa que investiga el poder y las mafias. En este contexto, cuanto más cerca estemos de las elecciones, más lejos estaremos de la cordura.

Las agresiones sufridas estas dos últimas semanas por dos periodistas mujeres de Epicentro.Tv no solo son reflejo de la carencia de argumentos de políticos populistas para responder a la información que este medio divulga con evidencias, sino, también, son reflejo de su autoritarismo, irrespeto e intolerancia. 

Primero, Rafael López Aliaga, alcalde de Lima y líder del partido de extrema derecha Renovación Popular, difamó sin ninguna prueba a Clara Elvira Ospina tildándola de "terrorista" y "amante de las FARC", y exigiendo su expulsión del país; y, segundo, un grupo enfurecido de fujimoristas, repitió el manido terruqueo contra Katherine Ayarza


Katherine, que fue a cubrir la conferencia de prensa del congresista fujimorista Fernando Rospigliosi y del condenado por graves crímenes de derechos humanos y recientemente excarcelado por orden del Tribunal Constitucional, el exgeneral Juan Rivero Lazo, fue rodeada por casi una decena de hombres y mujeres -algunos, integrantes de la Oficina de Participación Ciudadana del Congreso- que la hostigaron a grito destemplado. 

-"¡Defensores de terroristas!", ¡los que cobraron millones por las víctimas!, ¡fuera!", le gritaron, sintiéndose propietarios de esa parte del Parlamento. 

En segundos, uno de ellos arrojó violentamente el celular de la periodista, pero desde el piso el aparato siguió registrando la agresión. 

-"¡Fuera terruca! ¡Eres terrorista!", la difamaron.


Eso ocurrió el miércoles. El jueves, este medio publicó el primer reportaje sobre el pago de millonarios bonos realizados por la gestión municipal de López Aliaga a un grupo de funcionarios de confianza. Se trata de un incentivo que no tiene ningún sustento legal para el Ministerio de Economía y Finanzas. 

El viernes, Epicentro Tv publicó la segunda parte del reportaje, con la lista de los principales beneficiados con el bono, mayores argumentos de por qué el MEF no reconoce como legal el concepto utilizado por la gestión de López Aliaga, y desmentidos al comunicado publicado por la MML. 

Fue una investigación por la que insistimos desde el domingo anterior con pedidos de entrevista al alcalde de Lima. Pedidos absolutamente respetuosos, que incluso brindaban información sobre lo que publicaríamos, para que la autoridad estuviera enterada de lo que se abordaría en la entrevista requerida. 

Pero, ni el alcalde ni su principal asesor de prensa respondieron los mensajes. La autoridad lo hizo después, por Twitter, con insultos y afirmaciones difamatorias. 

-"Izquierda del M.A.L. -así, con puntos, como si se tratara de un acrónimo-, mentirosos, asesinos y ladrones! ¡Basta ya!", escribió.

Esos fueron sus argumentos.

Por supuesto, el alcalde de la capital no tiene ninguna prueba de lo que afirma. Pero no le importa. Sólo le interesa que sus seguidores le sigan el juego para que nos llenen de insultos. Así, intenta distraer el foco de la atención y evita responder por una investigación documentada. 

Pero López Aliaga no es el único. En el Perú y en varios países del mundo los políticos autoritarios e intolerantes, y las mafias en paralelo, han convertido en enemigos públicos a los periodistas que auscultan la gestión de los primeros y los oscuros negocios de los segundos.

Por eso, el periodista Manuel Calloquispe, de Madre de Dios, ha recibido nuevamente graves amenazas contra él y su familia, por investigar a un grupo dedicado a la minería ilegal. 

Lo de Calloquispe es muy grave y, en una circunstancia como ésta, el Mecanismo de Protección de Defensores de Derechos Humanos, que es responsabilidad del Ministerio de Justicia y también del Ministerio del Interior, debería ser efectivo y rápido. 

Estamos cerca de una campaña electoral que preocupa mucho a analistas y observadores, porque habrá candidatos procedentes de actividades ilegales. Han visto que aquí no pasa nada, así que, ahora, irán directamente por el poder político, sin intermediarios.

Cuanto más cerca estemos de las elecciones, más lejos estaremos de la cordura. Y cuanto más los periodistas nos acerquemos a los secretos de los candidatos, posiblemente surgirán las amenazas y hasta las acciones violentas. 

La delgada línea entre agresión verbal y la real ha empezado a traspasarse gracias a nuestros políticos, a sus parciales y a algunos medios que han convertido la falsedad en práctica común, los que a punta de repetir estratégicamente sus mentiras, han puesto en una situación vulnerable a algunos periodistas.

Lo han hecho con Gustavo Gorriti, con Rosa María Palacios, y quieren continuarlo con los periodistas de Epicentro y de La Encerrona, principalmente. 

En mayo pasado, la directora del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), Jodie Ginsberg, alertó que el mundo vive "el momento más peligroso para ser periodista" desde que esta organización fue fundada, en New York, a inicios de 1980. 

Lo dijo por los brutales asesinatos contra periodistas, la gran mayoría ejecutados por el ejército de Israel. Pero también por el encarcelamiento, la persecución y los ataques que sufren las mujeres y hombres de prensa en los países cuyas democracias son despojadas y arrancadas ante la inacción generalizada. 

Por eso, la campaña electoral que nos toca enfrentar podría ser un parteaguas, tanto para la democracia como para la libertad de expresión.