Qué tienen en común Martín Vizcarra, Alejandro Toledo, Alan García,  Ollanta Humala, Keiko Fujimori, Luis Castañeda Lossio y Susana Villarán? Aparte de que han tenido poder y lo han perdido, han tenido buenos amigos a quienes con las que ya no pueden contar. Amigos del alma que cuando la cosa se puso fea, los delataron y se convirtieron en colaboradores eficaces de la justicia. Sin estos delincuentes confesos, que para salvar el pellejo los traicionaron, la historia reciente del país sería muy distinta.

Así defendía el fiscal José Domingo Pérez, en marzo pasado, la pertinencia de la declaración del excongresista Rolando Reategui en el caso cocteles, el pitufeo de los aportes de la campaña de Fuerza Popular que tiene a las puertas de un juicio a Keiko Fujimori y que la ha llevado tres veces a prisión. El juez no aceptó eliminar el testimonio de Reategui como pretendía la defensa de la lideresa de fuerza popular. Fue el primero en abrir la naranja: a día de hoy hay otros 13 testigos y aspirantes a colaboración eficaz cuyas declaraciones están consignadas en las 13 mil páginas de acusación fiscal de este caso.

Ahora, el fiscal Pérez considera que si se aprueba la nueva ley de colaboración eficaz que con tanto entusiasmo promueven Fuerza Popular, Perú Libre y otros partidos como APP, las declaraciones  de esos colaboradores y aspirantes podrían no ser consideradas en el proceso. Por eso ha pedido, para cubrir la espaldas al caso, que en el juicio oral declaren contra Keiko Fujimori, Marcelo Odebrech y Jorge Barata.

El Congreso quiere ser eficaz con sus intereses y no necesariamente con los de la justicia. Basta ver a quienes han perjudicado o pueden perjudicar las declaraciones de colaboradores eficaces para entender por qué ahora desde el parlamento se quiere dinamitar la figura del colaborador eficaz, estableciendo requisitos y plazos imposibles de cumplir de un lado y de otro criminalizando a todo aquel que filtre o publique lo dicho por ellos. El congreso quiere silencio y desinformación, Matar al mensajero, se llama.

El caso más emblemático de colaboración eficaz es el de los ejecutivos de Odebrecht. Sus testimonios y las pruebas suministradas por la empresa han permitido abrir y avanzar en más de 20 procesos penales contra funcionarios y políticos: iirsa, financiación de campañas electorales, el club de la construcción.

Dice la sabiduría popular que no hay peor enemigo que un ex amigo y eso queda confirmado con los procesos de colaboración eficaz. El fallecido Moisés Maiman cantó en todos los tonos aun cuando estaba agonizando en contra de su compadre Alejandro Toledo.

El ex presidente Alan García tuvo a su nava navaja. De secretario y confesor a delator.

Otro ex amigo que se convirtió en colaborador eficaz de la justicia fue Martín Bustamante, quién pasó de ser mano derecha y preferido de Luis Castañeda Lossio a uno de sus principales acusadores. La jueza que en su momento dictó prisión preventiva para el ex alcalde de lima  fue así de elocuente a la hora de señalar la importancia de las declaraciones de los colaboradores.

El expresidente Vizcarra también tuvo a su particular ex amigo, ex colaborador y ex ministro convertido en colaborador eficaz de la justicia. Su ministro de agricultura fue el que abonó el proceso penal en su contra.

Los indicios surgidos de las declaraciones de aspirantes a colaboradores eficaces fueron suficientes para que el congreso vacara a Martín Vizcarra.

El partido que desequilibró la balanza para lograr la vacancia de Vizcarra en noviembre de 2020 fue Alianza Para el Progreso, paradójicamente el mismo al que pertenece la congresista Gladys Echaíz, quién promueve sin descanso la modificación total del sistema  de la colaboración eficaz. No plantea ajuste para evitar excesos, pretende aprobar una ley que sería el tiro de gracia a la colaboración.

Un colaborador es alguien que ha delinquido y que para evitar la cárcel o lograr una reducción de la condena, delata a sus compañeros de delito. tiene que dar una información veráz y verificable, de lo contrario no obtiene los beneficios. Empresarios como los Graña y Montero, confesos colaboradores eficaces, han servido para apuntalar procesos en contra de Ollanta Humala y sus obras durante su gobierno y el llamado caso club de la construcción.

Los confesos también son clave en el escándalo que golpea al partido de gobierno, Perú Libre, que es también firme promotor de la reforma a la colaboración eficaz. Al menos 6 implicados en la trama de los brevetes, sobornos y posible financiación ilícita de la campaña han pedido ser colaboradores eficaces. Cómplices y verdugos.

El caso los cuellos blancos del puerto que puso patas arriba al sistema de justicia, no solo se ha nutrido de audios. Los testimonios de operadores, de hermanitos, de choferes y asistentes apuntalan el proceso. El propio Walter Rios, expresidente de la corte del callao habló y echó a algunos hermanos menores y logró así su acuerdo de colaboración eficaz con la consiguiente reducción de pena.

El congreso quiere dinamitar la figura del colaborador eficaz pero no pone los ojos ni las balas en fiscalizar pre acuerdos de colaboración eficaz que duermen el sueño de los justos por intereses no del todo claros. Para eso no tienen tiempo.

Mentiras, exageraciones, medias verdades, venganzas personales… de todo puede haber en la declaración de un aspirante a colaborador eficaz, pero para que logre un acuerdo de colaboración eficaz autorizado por un juez, sus dichos tienen que ser relevantes para el caso, corroborados y oportunos. Separar el trigo de la paja es el trabajo de los fiscales. El congreso mientras tanto trabaja para que todos sean amigos, no ex amigos.