El río, el retroceso de la democracia y el Pacto, Epicentro

El río, el retroceso de la democracia y el Pacto

"El Pacto está dejando a los ciudadanos sin terreno, sin raíz, y los va a terminar arrastrando al fondo, no del río, sino de su fango"

Hace dos semanas, en un lugar remoto de la Amazonía peruana, pude observar algunos efectos del cambio del curso del río Ucayali ocurrido en los últimos años. En su avance lento pero furioso hacia el río Amazonas, el Ucayali carcome el cauce y lo ensancha, y deja a los árboles sin base hasta que no aguantan estar suspendidos en el aire y caen como bajaras a sus aguas. 


También arrastra caminos comunales, viviendas e infraestructura, construidos con esfuerzo por comunidades indígenas que habitan en las laderas del río. No solo es dinero al agua. Es mayor empobrecimiento y la sensación en aquellos peruanos de que al Estado no le importará, así como no le importa lo que está pasando con la democracia. 

Es el lado trágico de un río grande y maravilloso como el Ucayali. 

Y al ver esas imágenes no pude evitar comparar ese lado del río con la política, que en su definición nos dice que son las relaciones de poder para organizar el Estado en función de los intereses de la sociedad, pero que en la realidad nos aterriza en las figuras de los Boluarte, los Santiváñez, los Fujimori, los Rospigliosi, los López Aliaga, los Acuña o los Cerrón. 

O sea, el "Pacto". 


Como aquella corriente potente, el Pacto está carcomiendo y ahogando a las instituciones claves de nuestro sistema democrático, y este viernes arrastró a parte de la Fiscalía de la Nación con la suspensión de Delia Espinoza como fiscal de la Nación. 

Ya somos un país en grave y veloz retroceso democrático. Lo alertó esta semana la ONG Idea Internacional, durante la presentación de su último informe sobre la situación de la democracia a escala global. 

En América Latina, somos el último país que confía en su Parlamento (7%), y el también el último, junto con Colombia, que confía en los partidos políticos (9%). 

Y, por supuesto, somos el país con la mayor pérdida de apoyo a la democracia (-6%), es decir, que no nos hacemos problemas si un autoritario nos gobierna. 

Somos parte, ahora protagónica, de ese deterioro del Estado de Derecho global que Idea Internacional midió desde 1990 hasta 2024, y que empezó a caer sin freno desde 2016, siendo el año pasado el punto más bajo. 

Igual, en el mismo período la libertad de prensa se ha deteriorado dramáticamente y el nivel del 2024 es el peor de todos. 

Pero, todo esto, ¿le importa al ciudadano? 

¿Cuántos saldrían a protestar para evitar caer en el hoyo, como caen esas casas y caminos al río y son arrastrados? 

¿Cómo no van a aprovechar este momento de gloria los integrantes del Pacto? 

¿Cómo no se van a sentir impunes si, controlando la Fiscalía, también podrán controlar el estado de las investigaciones por violaciones de derechos humanos y por corrupción? 

¿Cómo no van sentirse libres de operar las organizaciones criminales al ver a un gobierno y un Congreso que no los combate sino que aprueba leyes a su favor? 

Por eso somos el país en el que los narcos, madereros y mineros ilegales se sienten los corregidores de antaño y gozan del apoyo del Virrey desde Lima. 

Por eso la criminalidad organizada ha impuesto su ley y su gobernanza en zonas de la frontera amazónica, como lo han advertido organizaciones internacionales experimentadas y serias. 

Por eso cada día siguen cayendo a tiros las víctimas de los extorsionadores de las ciudades. 

Por eso para el motociclista no existe luz roja del semáforo y desafía toda regla de tránsito sobre pistas con huecos, como en los noventas lo hacían los Ticos. 

Por eso el abogado que es ministro niega su propia voz incluso cuando lo pillan queriendo ayudar a un excliente, y hasta hace alarde de tener de su lado a dos del actual Tribunal Constitucional. 

Y como complemento natural el presidente del Congreso considera "secundarios" dichos audios, como quizás consideró de menor importancia postular a la presidencia del Parlamento pese a ser uno de los investigados por un caso de violación.

Por eso los congresistas denominados "Los Niños" quieren legislar contra los derechos de los pueblos indígenas en aislamiento, con un proyecto de ley que no muestra ninguna evidencia seria. 

Por eso un prófugo al que nadie encuentra participa en el "debate" político tuiteando a mano suelta sin que lo moleste una mosca. 

Por eso un alcalde afirma que se pueden hacer obras sin expediente técnico e incita a sus seguidores a "cargar" a un periodista, sin problemas. 

Y por eso un orate difamador con nombre propio, o uno anónimo, mezclan deliberadamente papas con camotes para impresionar a sus seguidores que parecen extraídos de la película Mad Max. 

¿Y Boluarte? No dice nada. Ni una sola palabra. 

Solo desafía a la mayoría de peruanos que la rechaza porque sabe que no hay protesta ciudadana activa y porque se sabe muy bien protegida por sus aliados del Pacto.

¿Y a cuántos peruanos realmente les importa lo que le está pasando al país? 

El Pacto está dejando a los ciudadanos sin terreno, sin raíz, y los va a terminar arrastrando al fondo, no del río, sino de su fango.