Esta semana el gobierno terminó admitiendo lo que era más que evidente: que la velocidad de vacunación se ha desacelerado peligrosamente. En el mes de febrero se aplicaban en promedio 200 mil dosis diarias. Pero en marzo, esa cifra ha caído a un promedio de 130 mil al día; un descenso del 35% en solo un mes. Y si lo comparamos con la cantidad de vacunas que se aplicaban diariamente en diciembre, hoy se vacuna a la mitad de la velocidad con la que se vacunaba a fines del año pasado.

En Epicentro TV, revelamos que la primera semana de marzo llegaron al Perú 3 millones de vacunas AstraZeneca que vencen el 30 de abril. Un dato que ya era preocupante. Pero hoy sabemos que hay dos millones más que estarían por vencer el 31 de marzo.

Actualmente, más de 4 millones de personas no han recibido ninguna vacuna y 7 millones tienen solo una dosis. Lo que hace un total de 11 millones de peruanos desprotegidos frente a la COVID-19. Además, en este momento hay 13 millones de peruanos que todavía no han recibido la tercera dosis.

¿Pero qué está haciendo el ministerio de Salud para retomar la velocidad de vacunación y evitar una millonaria pérdida de vacunas? De lo dicho por el ministro Condori y la jefa de inmunizaciones del Minsa, es claro que no hay una estrategia. Han anunciado, por ejemplo, que a partir de abril se exigirá el carnet de vacunación con 3 dosis a todos los mayores de 18 años para ingresar a lugares públicos. Pero para la defensoría del pueblo no es suficiente y se deberían tomar más medidas.

En el caso de los adolescentes de 12 a 17 años, el 16% no ha recibido ninguna dosis y el 29% aún no recibe la segunda. La situación de los niños de 5 a 11 años es aún más preocupante: el 43% no ha recibido ninguna dosis y el 68% aún no recibe la segunda.

La Defensoría le ha recomendado al gobierno elaborar un mapa del Perú donde se identifiquen las zonas en alto riesgo según el nivel de vacunación y focalizar los esfuerzos.

Para reactivar la vacunación es indispensable dejar de lado el triunfalismo sobre las cifras alcanzadas el año pasado e implementar una campaña sincera y realista para promover la vacunación completa con tres dosis.

La ausencia de liderazgo y la falta de una estrategia integral para hacerle frente a una probable cuarta ola son los principales problemas que deberá enfrentar esta gestión cuánto antes.