El corazón partido se le puede quedar a la militancia del partido Somos Perú cuando vea este reportaje. El resto puede llegar a tener un preinfarto de indignación. Vamos a contarles cómo Somos Perú gasta el dinero de todos, el dinero que recibe del Estado por la llamada financiación pública directa. Desde el 2017, los partidos políticos que obtienen representación en el congreso reciben financiación del Estado hasta la próxima elección. El dinero lo reciben cada año y están obligados a rendir cuentas ante la ONPE. Es por estas cuentas que Somos Perú está más en fuimos que en somos.

Al menos el cincuenta por ciento del dinero que un partido recibe por financiación pública directa ha de destinarlo al rubro de: investigación, formación y/ o capacitación; el resto es para cubrir gastos corrientes: pago de alquileres, agua, fotocopias, lo que necesiten. En los últimos años Somos Perú ha cumplido religiosamente con gastar al menos del 50 por ciento en formación. La cuestión es: ¿Cuánto ha pagado? ¿A quiénes y por hacer qué tipo de capacitaciones? Desde el 2017 a la fecha, el partido ha recibido más de tres millones trescientos mil soles de financiación pública directa, la mitad ha ido para capacitaciones y/ o investigación. Estamos hablando de más de un millón y medio de soles y de mucho pan por rebanar. El ex jefe de la ONPE y politólogo Fernando Tuesta Soldevilla muestra su inconformidad con que la norma obligue a que la mitad de la financiación directa sea para capacitación, porque considera que esto lleva a que algunos partidos gasten ese dinero de cualquier manera, solo para cumplir el requisito. Al no haber una norma que establezca cómo y bajo qué condiciones ha de gastarse, hecha la no norma, hecha la trampa, dice Tuesta Soldevilla.

Parece que hemos encontrado la piedra filosofal de Somos Perú. Le haremos una radiografía rápida, lo de furiosa, depende de su digestión.

José Jerí, actual congresista y portavoz del partido Somos Perú en el congreso, elegido entre los elegidos por la presidenta del partido, Patricia Li, antes de tener curul donde sentarse, fue secretario de capacitación del partido, desde el 2017 hasta el año pasado, cargo que por norma es ad honoren. No cobraba por organizar las capacitaciones del partido, pero sí por ser -disque- auxiliar de eventos o auxiliar logístico de eventos de capacitación. Es decir, se auto contrataba, se auto daba el ok. Tanto corazón le ha puesto al partido que es ahora su vicepresidente. Entre el 2017 y 2018, Jerí pasó facturas por 28.000 soles. Un día como auxiliar de evento: 2500 soles. ¡Qué corazón tan grande! Esto es ética política, pero justo Somos Perú no ha pagado para que los capaciten en esta materia.

Buscamos al congresista, pero estaba desaparecido en combate, buscamos a la presidenta del partido Patricia li, pero justo estos días se ha declarado enferma. Quién ha respondido, vía comunicado, ha sido el encargado de la prensa del corazón. La carta, con los pretendidos descargos dice sobre Jerí: “el señor José Enrique Jerí ha laborado como asistente en Somos Perú, cuyo pago como locador de servicios es sustentado todos los meses ante la ONPE”. Nos enteramos, sin querer queriendo, que el ahora congresista Jerí también cobró un sueldo mensual del partido y eso sería un gasto corriente, no gasto en capacitación. Sobre sus pagos de 2500 soles por un día en concepto de auxiliar de evento de capacitación, ni una palabra ¿Qué tal corazón?

Vamos ahora con el señor Augusto Trujillo Wong, de formación contador público.  Estudió en la misma universidad que Patricia Li, la vitalicia presidenta del partido, además fundó con ella la ONG Los Corazones del Perú y es su vicepresidente. Habiendo sacado su título de contador público un año antes, empezó a facturar en el 2018, como expositor en capacitaciones.  Cobró más de 220.000 soles por unas 12 capacitaciones de un día. Ni un catedrático de economía egresado de Cambridge está tan bien pagado. El partido, en su comunicado, ha sacado cara por él ensalzando sus capacidades: “es miembro de la Asociación Iberoamericana de Consultores Políticos. Aicop”, nos responden. Lo cierto es que su tarifa es de gurú internacional polifacético. Antes de empezar a facturar como ponente VIP de Somos Perú, fue contratado en varias oportunidades como asesor del hoy preso por corrupción, Juan Carlos Morillo, cuando éste era gobernador de Ancash por Somos Perú. O no le hicieron caso o no es un gurú.

Otro al que el partido le ha hecho realidad sus sueños más optimistas es Martin Pantoja Carbonel, sin formación universitaria registrada en SUNEDU, facturó 106 mil soles por dos días de formación, sí, por un taller de dos días en diciembre del 2017.  Desde Somos Perú han argumentado que él prestó el servicio, pero no fue el ponente. Curioso que este señor, dos meses antes facturar 100.000 al partido, trabajaba como locador de servicios cobrando 2,000 soles en la Municipalidad de Paita, cuando era alcalde Raimundo Dioses, de Somos Perú, quién llegó a ser congresista del corazón en el periodo 2020-2021. Todo muy somos, somos lo que somos, entre los que somos. Cuando le preguntamos a Fernando Tuesta qué se puede hacer para evitar esto, dice con cierta desazón que es el congreso el que debe regularlo, porque se trata de dinero público y siempre, salvo los partidos, tienen reglas de juego e insiste en que las cosas tal y como están dejan el campo libre para utilizar y mal utilizar este dinero.

Hay información para capacitar en tres masters de capacitación. Tres expositores que comparten un apellido y el hecho de no tener estudios y que facturan 24.000 soles por un día de -disque- formación. Pagos de muchos ceros siempre a la misma persona cercana al partido, por poner sándwiches de pollo invisible y café para el olvido. Vamos que son unos eruditos en esto de justificar el dinero público.

Terminaremos con este joven de 26 años llamado Jaime Pacaya Astulla. Sigue en la universidad, pero creó su empresa: Servicios y Soluciones CJ EIRL. Escuela Somista Forma- Capacita y la domicilió aquí en Huaycán, Lima. Registró como actividades la venta de textiles, zapatos y capacitación. Sin estudios y sin mayor trayectoria, su empresa empezó a facturar a Somos Perú miles y miles de soles, en concepto de capacitación. Curioso es también que Pacaya Astulla creara su empresa un mes antes de ser contratado por Somos Péru y que además le pusiera de nombre Escuela Somista, como si hubiera adivinado que justo lo iba a contratar Somos Perú. Conversamos por teléfono con Jaime Pacaya Astulla, reconoció que él no era capacitador, solo daba el servicio, pero no supo decir a cuántas personas había contratado, ni sobre qué versaban las capacitaciones. Tampoco supo responder cómo había llegado a dar el servicio de capacitación a Somos Perú. Su empresa ya no funciona, quedó en remitirnos más información, luego de hablar con su contador, pero no lo hizo.

No hay mucho que decir después de escucharlo. El comunicado que nos remitió Somos Perú empieza diciendo que la ONPE no ha objetado sus rendiciones del 2017, 2018 y 2109 y termina con esta frase: “el partido informa, además, que la parte administrativa de contratos lo realiza el personal de la entidad, cualquier irregularidad que se pueda encontrar, se tomará la medida del caso”. No se les encoje el corazón ante la posibilidad de que la pita, como de costumbre, se rompa por el lado más débil. Fernando Tuesta insiste en la necesidad de regular el uso de este dinero, además, teniendo en cuenta que la ONPE no tiene capacidad de sanción. De encontrar indicios como los mencionados, el procurador de la institución si lo considera remite el caso a la Fiscalía. Además, son miles y miles de boletas y facturas por revisar. Es cierto también que la ONPE tiene que encontrar mecanismos para evitar el fraude.

La ONPE está trabajando ahora en la revisión de las cuentas presentadas en el 2020, quizás haya sorpresas, además puede echar la mirada atrás. Si se han cometido delitos, lo tendrá que determinar la Fiscalía. El congreso, a su vez, podría discutir nuevas reglas de juego para que los partidos reciban y justifiquen este Financiamiento Público Directo. Sería toda una exposición de buenas intenciones. Somos lo que somos y queremos ser.