La auditora Price Waterhouse no quiere auditar cuentas de Petroperú y Fitch le rebaja su calificación. Bancos y bonistas podrían exigir la devolución anticipada de 4300 millones de dólares y bancos cerrar o endurecer sus otras líneas de crédito. No hay ni empresa, ni Castillo ni Chávez que lo resista.

La energía que mueve tu mundo, reza el slogan de Petroperú, pero lo que se está moviendo enérgicamente es el mundo en contra de la gestión de Hugo Chávez. Petroperú se ha abierto un nuevo frente, esta vez internacional y el costo puede ser catastrófico. Hablamos de 4300 millones de dólares en juego. Los continuos escándalos y los serios cuestionamientos a la gestión de la empresa están pasando factura y es de las que se paga en el acto.

Price Waterhouse, la auditora internacional que desde el 2017 revisaba y visaba los estados financieros de Petro ha renunciado y  Fitch, una de las dos calificadoras de riesgo con las que trabaja, le ha rebajado su calificación y además ha advertido que la empresa sigue en evaluación a la baja. Si cae un escalón más y Petroperú estará considerada internacionalmente en grado de especulación; es decir, nada confiable. A día de hoy, Petroperú tiene un préstamo sindicado por 1300 millones de dólares y bonos por 3000 millones de dólares. Si no hay estados financieros en orden y la calificación de riesgo pasa a rojo, tanto los bancos como los bonistas podrían exigir la devolución de su dinero en el acto. Además, Petroperú podría empezar a tener problemas para acceder a líneas de crédito a corto plazo, se le puede complicar atraer inversión y endeudarse a futuro, la refinería de Talara todavía no está terminada…ni Petroperú ni el Estado pueden hacer frente a semejante situación.

No es un posible desastre, las consecuencias ya tienen hoy precio. Entre siete y ocho millones de dólares le va a costar a Petroperú haberse quedado sin auditora, eso supone que no pueda cumplir con el compromiso que tiene ante bancos y bonistas de presentar el estado financiero auditado en mayo. Y por eso va a pagar, para empezar, una penalidad millonaria.

Price Waterhouse en su comunicado ha sido medianamente clara, deja de auditar a Petroperú porque se han cambiado a gerentes clave en medio de la auditoria y con tiovivo de funcionarios es imposible que presenten balances a tiempo. Al parecer la razón de peso habría sido que la Price pidió toda la información sobre la compra de los 74 millones de biodiesel y se la habrían negado. Lo que no va en condicional es que el gerente de contabilidad que estaba por la labor de ser transparente, ha sido removido del cargo y degradado porque es funcionario de carrera de Petro. La Contraloría tiene ahora que sacar a concurso la contratación de una auditora,  y eso va a ser también un problema. Con semejantes antecedentes, pocas auditoras internacionales se van a querer comer el pleito.

Por el otro lado, está este comunicado de Fitch, la calificadora de riesgo que ha colocado a Petroperú con un pie en el abismo. Motiva la bajada de categoría en que los estados de cuenta del 2021 no van a estar validados en mayo porque no hay auditora y además subraya la desconfianza que genera la gestión de la empresa. Ahí es nada.

También hay quienes, los menos, que consideran que lo sucedido responde a motivaciones políticas.

Lo concreto es que Hugo Chávez, gerente general de Petroperú, tiene una investigación abierta en fiscalía por la compra de 74 millones en biodiesel al empresario Samir Abudayeh, el visitador de palacio. La Procuraduría Anticorrupción ha pedido que se le cese en el cargo mientras duren las investigaciones, la Contraloría ya no sabe cómo obtener información. Hay denuncias de que estarían desapareciendo pruebas de la mala gestión, manda al cumpleaños de la hija del exsecretario de Palacio camionetas de Petroperú con aretes, la lobista y aspirante a colaboración eficaz, Karelim López, entraba a Petro como Pedro por su casa y parece que no se va a callar ni una coma; y como cereza del pastel, Chávez reconoce que el dueño de la clínica La Luz le presentó al presidente y éste luego de ver sus tres pdfs, literal tres, le ofreció el cargo vitalicio de gerente general de la mayor empresa del estado.

Esta misma semana, el presidente de Petroperú acudió a la comisión de Energía y Minas del Congreso para dar explicaciones sobre este y otros temas. Lejos de absolver dudas, parece que las sembró. Cuentan las buenas lenguas, que frecuentan pasos perdidos, que algunos votos a favor de darle la confianza al gabinete Torres estuvieron supeditados a la salida de Hugo Chávez de Petro, pero habrá que ver porque es el alumno predilecto del profesor presidente. Cada día que pasa, nos pasa factura.

Así está la mayor empresa del estado que además ha tenido que anunciar el alza del precio de los combustibles, debido a la guerra en Ucrania. El problema de Petro es que tiene frentes y guerras abiertas por todos lados y no hay empresa, ni Castillo, ni Chávez que lo resista.