El ministro del Ambiente, Rubén Ramírez, incumplió las medidas sanitarias que el propio Ejecutivo ha dispuesto para frenar los contagios de COVID-19. Ramírez continuó con sus actividades luego de haber estado en contacto directo con un caso positivo, poniendo en peligro la salud y la vida de decenas de servidores públicos de su propio ministerio, otros ministros de Estado, autoridades locales y otros funcionarios abocados a hacerle frente al desastre ecológico provocado por la empresa Repsol.

Como consta en un informe remitido por el médico ocupacional a la coordinadora de Gestión del Desarrollo del MINAM, el martes 18 de enero, uno de los agentes asignados a la seguridad del ministro dio positivo para COVID-19 y se dispuso la cuarentena obligatoria por diez días a todos sus contactos directos. El ministro era el primero en la lista.

Esa misma noche, a las 12:20 AM el Servicio de Seguridad y Salud en el Trabajo envió un correo a la Oficina General de Recursos Humanos indicando que los servidores de la lista debían cumplir cuarentena por un plazo no menor a diez días contados desde el 18 de enero, por haber “contacto directo de un caso confirmado de la escolta del Ministro.”

La comunicación enviada a Recursos Humanos destaca que es indispensable “el cumplimiento estricto de las medidas establecidas en el Plan COVID-19 del MINAM (…) teniendo en consideración que su incumplimiento está tipificado como infracción grave en el Reglamento de la Ley General de Inspección del trabajo (…) Y asimismo se encuentra tipificado en el Código Penal, al atentar contra la salud pública.”

El mismo 18, poco antes de la medianoche, los agentes de seguridad de las sedes de Magdalena y Javier Prado recibieron la indicación de que tanto el ministro como los demás servidores de la lista no estaban autorizados para ingresar a las instalaciones del MINAM.

Sin embargo, el cuaderno de ocurrencias de seguridad de la sede de Magdalena registra el ingreso del ministro Rubén Ramírez Mateo a las 7:42 AM, seguido de su escolta Luz Velásquez y su chofer Jorge López. Siguiendo el protocolo del MINAM, tanto el ministro como su escolta y su chofer estaban prohibidos de ingresar por haber sido contacto directo con un caso positivo de COVID-19, pero ingresaron a las instalaciones arriesgándose a contagiar a otros trabajadores.

Por esta razón, el médico ocupacional concluye que pusieron “en grave riesgo la salud de servidores del MINAM y terceros que realizan actividades a cargo de la entidad.”

Al día siguiente, la coordinadora de Gestión del Desarrollo le envía un informe a la directora de la Oficina Central de Recursos Humanos en los siguientes términos:

Según las áreas encargadas de velar por la seguridad y la salud de los servidores que trabajan en el Ministerio del Ambiente, el propio ministro incumplió las medidas sanitarias y acudió a su despacho a pesar de que había tenido contacto directo con un caso positivo de su escolta. Pero su ingreso al ministerio la mañana del 19 de enero marcó solo el inicio de sus actividades de ese día. Horas más tarde, sostuvo una reunión – acompañado por los ministros de Energía y Minas y de la Producción -  con el gobernador regional del Callao, Dante Mandriotti, y el alcalde de Ventanilla, Pedro Spadaro.

En una foto colgada en las redes sociales del MINAM el jueves 20 de enero podemos ver al ministro Ramírez visitando las playas afectadas por el derrame de crudo con servidores del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental OEFA.

El 20 de enero, el ministro Ramírez estuvo codo a codo con el presidente Pedro Castillo y la premier Mirtha Vásquez, en Ventanilla, durante la declaratoria de la Emergencia Climática.

Esa misma mañana, el ministro participó de la sesión de instalación del Comité de Crisis para hacerle frente al desastre ecológico ocasionado por la empresa Repsol en Ventanilla. Ramírez estuvo sentado al lado de la premier Mirtha Vásquez. Cinco días después, el lunes 25, PCM informó que la premier había dado positivo a COVID-19.

El 21 de enero, durante el que debía ser su cuarto día de cuarentena, el ministro Ramírez se reunió en su despacho con los representantes de la ONU que acababan de llegar al Perú para colaborar con el manejo del desastre ambiental.

Ese mismo día recibió a un grupo de oficiales de la Marina de Guerra del Perú y de la Fuerza Aérea.

En Epicentro TV hemos denunciado cómo en algunas ocasiones son los propios funcionarios del gobierno quienes incumplen las disposiciones sanitarias para hacerle frente a la pandemia. Recordemos que en octubre denunciamos que en Palacio de Gobierno se celebró la fiesta de cumpleaños de una de las hijas del presidente Pedro Castillo, pocos días después de que el Ministerio del Interior recordara a la ciudadanía que las reuniones sociales están prohibidas. Fiesta que luego supimos había sido organizada por la ahora investigada lobista Karelim López. O como, en noviembre, en el Ministerio de Energía y Minas, funcionarios e invitados se reunían sin mascarillas, ni distancia física.

Las redes sociales del Ministerio del Ambiente dan cuenta de cómo el ministro Rubén Ramírez continuó con sus actividades, como si nada; pese a que uno de sus escoltas había dado positivo. Hoy le solicitamos información sobre el caso al área de prensa del MINAM y en respuesta, nos enviaron un documento en el que señalan que el ministro Ramírez no fue contacto directo de su escolta que dio positivo porque no se habrían cumplido los requisitos que la norma exige para ser considerado como tal.

(…) el ministro jamás estuvo cara a cara a menos de 1 metro por más de 15 minutos con el caso confirmado; mucho menos, mantuvo contacto físico con el caso confirmado, ni le prestó cuidados de ningún tipo ante su afección por el COVID-19. Por lo que, el solo hecho de que el caso confirmado sea parte de la escolta del ministro, no implica per sé que él sea un contacto directo del caso confirmado.”

Sin embargo, como hemos visto en los documentos del propio MINAM, el mismo día que el escolta dio positivo la coordinadora de Gestión del Desarrollo del ministerio ordenó cuarentena para el ministro y otros funcionarios, y esa misma noche el Servicio de Seguridad y Salud en el Trabajo envió un correo a la Oficina General de Recursos Humanos indicando que dichos trabajadores habían sido “contacto directo de un caso confirmado de la escolta del Ministro.” Para los especialistas de su propia cartera, el ministro sí era un contacto directo de un caso positivo.

El otro argumento de defensa del ministro es que tiene una prueba PCR negativa que demostraría que no se contagió. Sin embargo, esta prueba se la realizó el 17 de enero, un día antes de la detección del caso positivo por el MINAM:

No obstante, el Plan de vigilancia, prevención y control del COVID-19 en el Trabajo del MINAM ordena que los contactos directos de un caso confirmado guarden diez días de cuarentena y especifica que, para regresar a sus labores, los trabajadores deben presentar una prueba de descarte negativa entre el sétimo y el décimo día de aislamiento; y en caso ésta sea positiva, la cuarentena se extenderá hasta 14 días, en total. No está contemplada la posibilidad de presentar una prueba negativa tomada antes del primer día de aislamiento y ninguno de los documentos muestra que el ministro la haya presentado.

Según los propios responsables de la salud y la seguridad en el trabajo del MINAM, el ministro de Rubén Ramírez incumplió una disposición sanitaria de su propia cartera que tiene como finalidad evitar más contagios y proteger la salud y la vida tanto de los trabajadores de la institución como de las demás personas con quienes un funcionario de su nivel podría reunirse. Y ya hemos visto que, solo considerando los primeros días que debió estar en cuarentena, se reunió con funcionarios, servidores y autoridades de distintas instituciones del Estado, e incluso de una organización internacional.  Es alarmante que sean las propias autoridades del gobierno quienes infringen impunemente las normas sanitarias que el mismo gobierno exige cumplir a toda la ciudadanía.