Bomba atómica sobre las elecciones, Epicentro Tv

Bomba atómica sobre las elecciones

En las últimas horas el Congreso ha cumplido con dos tristes nuevas tradiciones peruanas. Primero, vacar a un presidente, y segundo, poner a todo el país en una situación calamitosa. José María Balcázar se encumbró como presidente de la República el miércoles pasadas las diez de la noche. Como muchos ciudadanos, también estoy indignado por el terrible historial del mandatario, pero lo que me pregunto (y me preocupa) ahora es cómo impactará esta movida de poder de cara a las elecciones.


Con la primera vuelta tan cerca, la motivación principal de todas las decisiones tomadas fue el cálculo electoral: "¿qué decisión me dejará mejor parado el 12 de abril?", se preguntaron los partidos.

La primera idea que tuve al ver el enfrentamiento entre los congresistas Alva y Balcázar fue una lógica simple: el bumerán. Esta idea se funda en la tendencia que muchos países han mostrado de votar por gobiernos de oposición. En simple: un gobierno de derecha será seguido por un gobierno de izquierda y un gobierno de izquierda por uno de derecha. Tiene lógica y ha demostrado ser lo que ocurre en muchos casos. 

Pero quiero ensayar otra posible ruta que pueden tener los hechos de acá hasta la fecha de la primera vuelta: la idea de que Balcázar gobierne como izquierda y que sea la antesala de una izquierda mucho más dura. ¿En qué se sustenta esto?

El mayor problema de todas las opciones políticas es la dispersión del voto: hay muchas izquierdas y muchas derechas. Sin embargo, el gobierno de Balcázar puede cambiar las cosas en este sentido. Hoy en día ha circulado la idea de que el hoy presidente habría prometido indultar a Pedro Castillo utilizando los poderes que le han sido conferidos. De hacer esto, el candidato afín a Castillo, el exministro Roberto Sánchez, recibiría una inyección de capital político invaluable que lo haría resaltar de entre todas las otras opciones del espectro. 

Digo esto porque el apoyo al expresidente golpista no es menor entre los peruanos. Una encuesta de noviembre del año pasado de IPSOS reveló que el 54% de peruanos desaprobaría la eventual sentencia que finalmente terminó condenando al otrora profesor por los delitos de conspiración para la rebelión. Para un sector de la izquierda, Castillo es el personaje mítico que Alberto Fujimori fue en su momento para un sector de la derecha. 


Mi hipótesis es que este apoyo a Castillo aún no se ha decantado por una de las opciones de izquierda, pero que, con un indulto y un eventual endose por parte del nuevo presidente, el capital político de Castillismo empezaría a verse reflejado en las encuestas. De esta manera, el hoy presidente tiene la posibilidad de influir seriamente en el escenario electoral hacia el 12 de abril. 

Sin embargo, no todo está claro. A pesar de no militar en Perú Libre, Balcázar era parte de esta bancada en el Congreso, además de haber sido escoltado muy de cerca por el congresista Waldemar Cerrón durante su salida del auditorio donde sesionó el Congreso. 

Vladimir Cerrón, el prófugo líder de Perú Libre, es también un contendor en las elecciones nacionales, y podría tratar de sacarle provecho al presidente. ¿Comenzó la batalla por ver quién controla a Balcázar?

Por supuesto, nada está dicho y el futuro es poco claro en este sentido. Si algo hemos aprendido ya es que los valores de muchos congresistas son tan volátiles como las ofertas que les pongan enfrente. 

En ese sentido, tampoco hay mucha claridad de qué es lo que pasará con la derecha. Si bien se trata de un espectro que sufre del mismo problema de dispersión que su contraparte la izquierda, en este caso sí vemos dos políticos que sobresalen -Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori- y que, tras diversos hostigamientos en los últimos días, ayer se declararon una guerra abierta.

La estrategia que el fujimorismo ha adoptado es la de culpar a Renovación Popular de impulsar la vacancia de Jerí y, por ende, ser el causante de esta situación. Recordemos que el partido de Keiko Fujimori terminó siendo el solitario defensor del expresidente hasta el final. 

La estrategia es hábil. Fujimori apuntará a aglutinar el voto de derecha dejando fuera de juego a Renovación. Sin embargo, no será nada fácil. Fujimori tiene una mochila política indeseable para cualquier político, lo cual ha sido muy bien aprovechado por López Aliaga.

Usualmente termino mis columnas con un mensaje optimista. De hecho, me considero una persona muy optimista, aunque a veces sea difícil. Es por ello que lamento romper esa tradición el día de hoy. De hecho, las opciones más favorables a la democracia son las que más han perdido con estos movimientos. Solo me queda decir que la esperanza es a veces una apuesta de largo plazo y que el Perú es y merece mucho más que esto.


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