Las mesas 900, E

Las mesas 900 y la geografía del voto

Las mesas serie 900 no son una aparición extraña ni un bloque políticamente homogéneo. Son la expresión electoral de un país atravesado por distancias, periferias y desigualdades territoriales.

Antes de llamar anomalía a las mesas serie 900, conviene hacer algo más básico: mirarlas en el mapa.


El primer gráfico muestra un hecho que debería ordenar la discusión desde el inicio. Estas mesas no aparecieron en la elección presidencial de 2026. En 2006 ya había 495 mesas de este tipo distribuidas en 70 distritos del país. En 2011 fueron 1,974 en 259 distritos. En 2016 llegaron a 2,101 en 344, en 2021 alcanzaron 3,108 en 514. Y para esta elección se han habilitado 4703 en 799 distritos. No estamos, entonces, ante una irrupción repentina, sino ante una categoría electoral que se ha expandido conforme la ONPE fue acercando locales de votación a centros poblados alejados de las capitales distritales.

Distritos con mesas de votación que comienzan con 9

Foto embed
Distritos con mesas de votación que comienzan con 9

Este aumento gradual y sostenido desde el 2006 de las mesas serie 900 en las elecciones presidenciales desmonta una de las insinuaciones más repetidas en las últimas semanas. 

Número electores hábiles en las series 900 por elección presidencial en primera vuelta 


Foto embed
epicentro tv - Epicentro Tv

Resultados en las mesas 900 desde el 2006

La data de este segundo gráfico añade otra precisión importante: en las mesas serie 900 no se ha votado siempre por la misma tienda política. A continuación los resultados, en primera vuelta, desde 2006: en 2006 ganó Unión por el Perú, en 2011 ganó Gana Perú presencia fuerte, en el 2016 Fuerza Popular y en 2021 se impuso Perú Libre. Es decir, los partidos de izquierda han sido los que históricamente han obtenido más votos en esta mesas, salvo en el 2016 que ganó el  fujimorismo (en el resto de elecciones siempre ha sido la segunda fuerza política más votada). En ese sentido, la conclusión es simple: la serie 900 no expresa una lealtad partidaria. 

Partidos que ganaron en las mesas de la serie 900

Foto embed
Partidos que ganaron en las mesas de la serie 900

El entorno geográfico del voto

Las mesas serie 900 se instalan en lugares alejados de las capitales distritales o de difícil acceso.  De las 4703 mesas 900 instaladas en estas elecciones, 2,625 están ubicadas en distritos rurales, 1,010 en distritos mixtos y 1,068 en distritos urbanos. Entendamos el distrito mixto como núcleos  compuestos por centros urbanos relevantes con bordes rurales o centros poblados alejados bajo su jurisdicción. Incluso varias mesas clasificadas como distritos urbanos no están en el núcleo más integrado de la ciudad, sino en periferias con carencias, en bordes urbanos o en asentamientos que siguen cargando rasgos de exclusión territorial. Pero, como hemos visto, la mayor parte de mesas 900 se enclavan en territorios netamente rurales. 

El análisis de los resultados muestra que en distritos rurales  Roberto Sánchez gana 2,196 de 2,625 mesas y suma 152,863 votos, frente a 40,010 votos obtenidos por Keiko Fujimori y los 5,438 logrados por Rafael López Aliaga . Pasamos ahora a los resultados en los denominados distritos mixtos. Juntos por el Perù de Roberto Sànchez gana en 775 de las 1,010 mesas. En cambio, Fuerza Popular gana, por poco, en las mesas 900 de distritos urbanos: 496 mesas son para  Keiko Fujimori y 469 para Sánchez. La serie 900 no vota igual cuando se desplaza del mundo rural al urbano. Lo que cambia no es la mesa. Lo que cambia es el territorio.

Las ventajas más amplias de Sánchez tampoco provienen, simplemente, de una abstracción llamada "el sur". Las 604 mesas en las que supera al segundo por más de 60 puntos se concentran sobre todo en Cajamarca, Huánuco, Huancavelica, Amazonas y Piura. De ellas, 398 están en distritos rurales y 170 en distritos mixtos. Y en esos distritos rurales, la mediana del IDH 2024 (Índice de Desarrollo Humano) cae a 0.512. Además, el 91.9% de las viviendas tiene piso de tierra, sólo el 34.8% cuenta con agua dentro de la vivienda y apenas el 11.7% tiene servicio higiénico dentro del hogar. No son márgenes que aparezcan en cualquier lugar. Aparecen en territorios donde la precariedad estructural sigue organizando la vida cotidiana.

La competencia por el sur 

El sur merece un anàlisis particular. En Apurímac, Arequipa, Cusco, Madre de Dios, Moquegua, Puno y Tacna, Sánchez gana 733 de 806 mesas serie 900. Pero eso no significa que  hayan sido, en votos, victorias arrasadoras. En 266 mesas el margen de Sànchez  fue de 30 votos o menos con respecto al segundo lugar y en algunos casos gana por tan solo un voto.

Foto embed
Cuadro comparativo de votación

Mesas serie 900 en Lima

A escala metropolitana, las mesas serie 900 de la provincia de Lima no se distribuyen en el centro político o administrativo de la ciudad, sino en sus bordes: Carabayllo, Lurigancho, Pachacámac, El Agustino y Santa Rosa. Cuando se ve el croquis de estas mesas la etiqueta "urbano" se vuelve insuficiente. El caso de Jicamarca es ilustrativo: el local aparece rodeado de laderas, expansión informal, trazos de habilitación periférica y distancia respecto del núcleo consolidado de Lima. Es urbano, sí, pero no es Lima central.

Foto embed
Distribución de las mesas 900 en la provincia de Lima - Epicentro Tv
Foto embed
Vista satelital del local de votación

La provincia de Lima funciona, de hecho, como un contraejemplo útil.  Allí hay 143 mesas serie 900, con más de 40 mil electores hábiles, y Sánchez no gana ninguna. Fuerza Popular gana 88 mesas, Renovación Popular 21, el Partido del Buen Gobierno 14, Ricardo Belmont 10, Somos Perú 7, País para Todos 2 y APP 1. En conjunto, Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga ganan 109 de 143 mesas, es decir, más de tres cuartas partes de la serie 900 limeña.

Pero tampoco se trata de la Lima central que suele imaginarse en el debate público. Cuando uno mira los nombres y, mejor aún, las capturas satelitales, aparecen Lomas de Carabayllo, Manchay, Portada de Manchay III, Cajamarquilla, Jicamarca Baja, Nievería, Santa María de Huachipa, Las Praderas o Virgen del Carmen-La Era Ñaña. Es decir, periferias, laderas, bordes urbanos y centros poblados con déficits acumulados. También allí la serie 900 vuelve a decir lo mismo: estas mesas no describen un promedio abstracto del país, sino territorios específicos.

Nada de esto borra el problema logístico de la ONPE. La instalación tardía de mesas, los cambios operativos y las dificultades para votar en algunos puntos afectaron la confianza pública y exigen responsabilidad institucional. Sin embargo, una cosa es criticar la logística electoral y otra muy distinta es convertir la mera existencia de la serie 900 en prueba de fraude.

Al final, la serie 900 obliga a hacerse una pregunta: ¿qué tanto entendemos un país cuya geografía sigue pesando sobre la vida política?. Ni se puede negar la existencia de las mesas 900 desde las presidenciales del 2006, ni se puede desaparecer ni menospreciar a los ciudadanos, también con plenos derechos, que votan en ellas. 

*Más información en . https://datadaf.com/blog/mesas-serie-9/ 


(*) Politólogo y Analista de datos