La metamorfosis de Gregorio Rospigliosi, Epicentro

La metamorfosis de Gregorio Rospigliosi

Ex defensor de derechos humanos y autor de la Ley de Amnistía ahora propone amnistiar a policías y militares que abatieron a tiros a 49 personas durante las protestas contra el gobierno de Dina Boluarte, a fines de 2022 e inicios de 2023.

"¡No he cambiado de postura!", exclamó furioso el autor de la Ley de Amnistía ante una pregunta de la reportera de Epicentro, Kathy Ayarza: 


- "Usted hace unos años abrazaba a la esposa de Hugo Bustíos [periodista asesinado por Daniel Urresti], por favor ¿qué ha pasado con su postura? Es importante conocer cómo ha cambiado de postura tan drásticamente - ¡Yo no he cambiado de postura, señorita! ¡no he cambiado de postura! ¡no he cambiado de postura!"- gritó tres veces Fernando Rospigliosi, como si a fuerza de repetir una mentira a viva voz y frente a las cámaras ésta pudiera convertirse mágicamente en verdad.

Evidencias de la postura en defensa de los Derechos Humanos que ostentaba Rospigliosi antes de su conversión al fujimorismo abundan, pero en esta ocasión vamos a referirnos a un artículo específico que publicó en el diario La República el 28 de septiembre de 1985, un mes y medio después de la masacre de Accomarca, hace exactamente cuarenta años.

El 14 de agosto de 1985, la patrulla Lince 7 del ejército, encabezada por el teniente Telmo Hurtado, ingresó a al pueblo de Accomarca, en Ayacucho, y asesinó a 69 personas indígenas, incluyendo niños y ancianos. Las víctimas fueron acribilladas, despedazadas con granadas e incineradas en uno de los crímenes más crueles e inhumanos perpetrados durante el conflicto armado interno entre el Estado peruano y la organización terrorista Sendero Luminoso.

"Las presiones ejercidas sobre la Comisión de derechos Humanos del senado que preside Javier Valle Riestra, para que no prosiga con las investigaciones de las masacres de Accomarca y Pucayacu, denotan las colosales dificultades que tendrán que vencer todos aquellos que pretendan indagar los entretelones de esos horrendos crímenes, identificar a los responsables y, sobre todo, modificar radicalmente la estrategia subversiva de las fuerzas armadas", escribió Rospigliosi.


El ahora fujimorista resaltaba la importancia de identificar a los responsables de lo que llamaba "horrendos crímenes" y "la necesidad de aplicar un principio ético de justicia y sancionar a los criminales". Uno de los principales responsables de la masacre de Accomarca es el apodado "Carnicero de los Andes", Telmo Hurtado, quien en 1993 fue sentenciado por un tribunal militar por abusos de autoridad y por cometer perjurio, pero no por haber asesinado a decenas de peruanos y peruanas en Accomarca. 

En 1995, el expresidente Alberto Fujimori pasó una Ley de Amnistía a favor del personal militar involucrado en la lucha antisubversiva, lo que les permitió a Hurtado y otros violadores de DDHH continuar en la impunidad. Una norma que treinta años después sería la inspiración para la actual Ley de Amnistía de autoría del ex defensor de DDHH Fernando Rospigliosi.

En 2002, la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró que esta norma violaba la ley internacional y la Corte Suprema anuló la Ley de Amnistía de los noventas. Y poco después, Telmo Hurtado huyó a los Estados Unidos, donde fue detenido y extraditado al Perú, tras un largo proceso legal, en 2011.

"El carnicero de los Andes" admitió haber cumplido fielmente su misión y reconoció haber sido el autor de la muerte de 30 de las víctimas. Finalmente, en 2016, más de treinta años después del atroz crimen, Telmo Hurtado fue condenado a 25 años de prisión por la masacre de Accomarca. 

En su artículo de 1985, Rospigilosi escribió: "Si las masacres quedan impunes nuevamente, si las responsabilidades se desvanecen a los pocos meses en el mano de niebla y silencio que tienden sobre ellas los tribunales militares, poco se habrá avanzado en el camino de la transformación en las relaciones del poder civil y los uniformados". Pero hoy, gracias a su Ley de Amnistía, Telmo Hurtado y otros condenados por violaciones de DDHH podrán pedir salir en libertad cuando cumplan 70 años. "Durante la guerra, miles de militares y policías lucharon valientemente contra el terrorismo, y muchos de ellos sacrificaron sus vidas para defender a la sociedad de esa lacra. Resulta indignante que escudándose detrás de ellos, los que ordenaron y perpetraron asesinatos, torturas, desapariciones forzadas y violaciones, pretendan quedar impunes manchando a todo el resto", escribió Fernando Rospigliosi en un artículo publicado en La República en 2009.

Pero la metamorfosis de Rospigliosi parece no tener límites. Tras la publicación de su Ley de Amnistía en el diario oficial El Peruano, el mismo día en que se conmemoraban cuarenta años de la masacre de Accomarca, el congresista de Fuerza Popular declaró que el siguiente paso es amnistiar a "los que impidieron que las turbas repusieran en el gobierno a Pedro Castillo en diciembre de 2022 y principios de 2023, hay más de 350 policías y militares procesados por estos casos". 

Dina Boluarte no promulgó la Ley de Amnistía solo porque tiene un pacto de supervivencia con el Congreso, sino también porque cuando ordenó, a través de sus ministros, reprimir a sangre y fuego las violentas protestas contra su gobierno, las fuerzas armadas y policiales dispararon a matar terminando con la vida de medio centenar de personas, algunas de las cuales ni siquiera estaban participando de las protestas. Boluarte firmó la Ley de Amnistía para militares y policías procesados y condenados por crímenes cometidos entre los años 1980 y 2000 porque el siguiente paso es una amnistía para los responsables de las matanzas de fines de 2022 y 2023: una amnistía a la que ella misma podría acogerse. Y Fernando Rospigliosi, como una suerte de Gregorio Samsa de la política peruana, ya está trabajando en ello.

"Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana, después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en monstruoso insecto" (Franz Kafka, La metamorfosis).