Hugo Bustíos: “Sobre todo, temo que puedan beber la sangre de mis seres queridos”, Epicentro TV

Hugo Bustíos: "Sobre todo, temo que puedan beber la sangre de mis seres queridos"

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Fotografía de Hugo Bustíos.

Una vez dos muertos escribieron un texto por mí. No podía más, había pasado todos mis límites del agotamiento y de mi resistencia al dolor ajeno, así que les pedí ayuda. Era sábado de madrugada y recuerdo mis palabras invocándolos para que tomaran el control de mis manos y escribieran por mi. Y sucedió, logré contar su historia con las palabras precisas. A una de las pocas personas que le conté esto hace años fue a Sharmelí, la hija de los que escribieron por mi. La hija de Hugo Bustíos y Margarita Patiño. A Margarita la conocí y solo diré que es de las personas más elegantes, por dentro y por fuera, que he tratado. A Hugo lo imaginé a través de ella y de sus hijos. Siempre que le cuento a Sharmelí lo que sucedió aquel sábado de madrugada terminamos riendo. Creo que es nuestra manera de celebrar nuestra pequeña y particular victoria sobre su muerte. 


Esta vez es Hugo Bustíos quién escribe y yo solo voy a tratar de acompañarlo. Fue asesinado por una patrulla del ejército el 24 de noviembre de 1988. Lo agujerearon a balazos y luego, cuando aún estaba vivo en el suelo al costado de su moto, le lanzaron una granada para reventarlo. Como corresponsal de la revista Caretas en Ayacucho, Hugo hizo lo que su trabajo y su conciencia exigían: registrar y contar la bestialidad de los matarifes de uno y otro lado, no resignarse y echarle candado a su miedo.

A los pocos días de su brutal asesinato, su esposa Margarita encontró en su mesa un escrito inconcluso. Sabía que estaba en riesgo. Presentía que lo iban a matar o los que vestían uniforme verde o los que tenían el cerebro absorbido por el Pensamiento Gonzalo. Lo sabía, pero siguió colocándose la cámara al cuello, de hecho, murió con ella a cuestas.

El Congreso ha aprobado la ley de Amnistía para sentenciados, procesados e investigados por violaciones a los Derechos Humanos cometidas entre 1980 y el 2000. Es momento de publicar lo que Hugo dejó a medias. Sus reflexiones están tan vigentes como cuando las escribió en 1988.

Huanta, Ayacucho 1988. Extracto de texto inconcluso de Hugo Bustíos. Epicentro TV


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Huanta, Ayacucho 1988. Extracto de texto inconcluso de Hugo Bustíos. / Epicentro TV

Hugo Bustíos estaba casado con Margarita Patiño. Se conocieron en la universidad de Huamanga. Él estudiaba derecho y ella obstetricia. Él era de pocas palabras, atrevido, pícaro, muy estricto y bajo; ella alta y por eso llevaba siempre tacón bajo, alegre, habladora y una excelente cocinera que decía satisfecha que su casa parecía un tambo. "Es increíble que este chato haya conquistado a Margarita", dice Sharmelí que repetía siempre su padre.

Se casaron, tuvieron cuatro hijos y montaron en Huanta un negocio de procesamiento de tara. Hugo, además colaboraba con una radio local y era el corresponsal de revista Caretas. Margarita quería irse de Ayacucho. Quería que Hugo dejara de ser periodista porque eran tiempos de sangre, miedo y silencio. A él le molestaba su cantaleta de luto prematuro.

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Margarita Patiño con las tres hijas mayores de Hugo.

A Hugo lo asesinó una patrulla del ejército cuando tenía 38 años, dejó a Margarita viuda de por vida y a sus hijos huérfanos con 14, 12, 10 y 7 años. Margarita (huancaína) lo enterró en Huanta y nunca se fue de ahí. Murió en el 2016 en un accidente de tráfico. Se metió en un ataúd antes de que el ex ministro del Interior, Daniel Urresti, fuera condenado a 12 años de prisión por el asesinato de su esposo.

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Margarita Patiño y fotografía de Hugo Bustíos.

Huanta, Ayacucho 1988. Extracto de texto inconcluso de Hugo Bustíos. Epicentro TV

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Huanta, Ayacucho 1988. Extracto de texto inconcluso de Hugo Bustíos. / Epicentro TV

"Si es que algo sucede, toma la pluma y la hoja. Escribe para informar al mundo lo que sucede en nuestra tierra". A quién Hugo dejó este encargo fue a su hija Sharmelí que entonces tenía 14 años. El la llevaba, a veces, a la radio para que locutara sus notas. De mayor estudió periodismo.  

El 24 de noviembre de 1988, asesinaron en su casa de Erapata a la señora Primitiva Jorge Sulca y a su hijo Gregorio. Hugo y su compañero Eduardo Rojas, también periodista, fueron a cubrir la noticia. Cuando llegaron la casa estaba cercada por militares que no les permitieron el ingreso, así que se fueron en su moto al cuartel de Castropampa a pedir el permiso. Fueron en dos oportunidades al cuartel y en la última los acompañó Margarita. Hugo habló con el jefe de Castropampa, Víctor La Vera Hernández, quien operaba bajo el seudónimo de Javier Landa Dupont. Era conocido de Hugo y en varias oportunidades Margarita le había convidado a almuerzo en su casa. Victor La Vera llevó a un costado a Hugo para conversar. Cuando volvió le contó a Margarita que le había dicho que habían detenido al senderista alias Sabino y que este había dicho que lo conocía. Hugo negó enérgico su vínculo con el terrorista, no lo conocía de nada. Víctor La Vera Hernández le tocó el hombro y le dio a entender que había sido una broma y ahí mismo le dio permiso verbal para entrar a la casa de Erapata dónde había dos asesinados.Eso sí, le preguntó varias veces a Margarita si ella también iba a ir a la comisión. Margarita le dijo que no. Mientras todo eso sucedía, un vehículo Unimog del ejército con soldados que los estaban mirando, salió del cuartel. 

Maca, como llamaban de cariño a Margarita, sintió el zarpazo del mal presagio  y le pidió a Hugo que no fuera a la comisión. El le respondió: "No me apoyas. China. Espérame con la comida hecha y chicha bien fría", pero no fue todo: "China, si en media hora no llego, ven a recogerme y avisa a la revista Caretas". "Hierba mala nunca muere", le respondió Margarita en tono burlón (ella no olvidó nunca estas palabras). Fue la última vez que se vieron. Maca se fue a casa y Hugo con su amigo Eduardo Rojas cogieron la moto para ir a Erapata. En el camino fueron emboscados, les dispararon a quemarropa. Hugo, se quedó tendido en el suelo, intentó levantarse pero no pudo. Su amigo Eduardo Rojas, malherido, logró huir. Cuando se estaba desangrando en el suelo, uno de los militares se le acercó y le volvió a disparar. Mientras agonizaba, le lanzó una granada. 

Alejandro Ortiz, un señor que estaba cortando alfalfa en el lugar, vió lo sucedido y corrió a casa de Margarita: "Mama Maca, Mama Maca, han matado a Hugo. Ha sido Ojos de Gato y otros militares" (estas palabras tampoco las olvidó nunca Margarita). Margarita recogió a Hugo hecho pedazos, le había desaparecido media cara, lo que quedaba de su cuerpo estaba quemado y una de sus manos colgaba de un árbol. Ella guardó siempre lo que quedó de la camisa de Hugo y su cámara Minolta que sobrevivió al atentado con uniforme.

Testimonio de Margarita Patiño ante la Comisión de la Verdad. Año 2001.

Huanta, Ayacucho 1988. Extracto de texto inconcluso de Hugo Bustíos. Epicentro TV

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Huanta, Ayacucho 1988. Extracto de texto inconcluso de Hugo Bustíos. / Epicentro TV

A los pocos meses de su asesinato el testigo presencial, Alejandro Ortíz, el hombre que vió cómo y quienes masacraron a Hugo, apareció muerto. Empezó entonces para la familia Bustíos-Patiño, una batalla por  justicia que hoy casi 40 años después va a terminar con amnistía para el asesino que sigue preso, el ex ministro del Interior, Daniel Urresti. Jefe de Inteligencia del cuartel de Castropampa en 1988.  

En 1991 un tribunal militar absuelve a los sospechos del asesinato de Hugo: el jefe del cuartel de Castropampa, Víctor la Vera Hernández alias Dupont  y,  al capitán Amador Vidal Sanbento alias Ojos de Gato. En 1995, el entonces presidente Alberto Fujimori promulga una Ley de Amnistía. En 1997, la Corte Interamericana de Derechos Humanos declara al estado peruano responsable del asesinato de Hugo Bustíos y exige que se investigue su muerte. En el 2002, la Corte Suprema de Justicia del Perú deroga la Ley de Amnistía dada por Alberto Fujimori. En octubre del 2007, un tribunal civil declara culpables del asesinato de Hugo Bustíos al comandante y jefe del Cuartel de Castropampa, Víctor la Vera Hernández, condenándolo a 17 años, y al capitán Amador Vidal Sanbento, alias Ojos de Gato, sentenciándolo a 15 años. Ninguno de los dos cumplió íntegra su pena. Estuvieron presos menos de 5 años.  Cuando en el 2011 Ojos de Gato salió de prisión sindicó a Daniel Urresti, no solo como el responsable de su muerte porque era el jefe de inteligencia del cuartel, sino que también lo situó en el lugar del atentado. A su testimonio se sumó el de otros testigos. En el 2015 Daniel Urresti fue formalmente acusado del asesinato de Hugo Bustíos. En abril del 2023 Urresti es sentenciado a 12 años de cárcel por su homicidio, considerado violación a los DDHH. Margarita ya había fallecido en un accidente de tráfico. Daniel Urresti cumplirá 70 años el próximo año y podrá acogerse a la ley de Amnistía aprobada por este Congreso. 

Este es el congresista fujimorista Fernando Rospigliosi, solidarizándose con Margarita Patiño en el 2015, en el 24 aniversario del asesinato de Hugo. 

Esta es la alocución en el Congreso del fujimorista Fernando Rospigliosi, promotor de la ley de Amnistía junto al almirante Jorge Montoya de Honor y Democracia.

Huanta, Ayacucho 1988. Extracto de texto inconcluso de Hugo Bustíos. Epicentro TV

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Huanta, Ayacucho 1988. Extracto de texto inconcluso de Hugo Bustíos. / Epicentro TV

Hugo ganó un premio de la revista Caretas con la foto de un policía asesiando por Sendero Luminoso. Hizo portada y escribió un texto valiente enfrentándose a los hijos de Gonzalo. Con la misma rasmia fotografió y denunció el horror perpetrado por uniformados. Sharmelí se hizo periodista, otra de sus hijas es policía. Margarita siempre estuvo casada con él.   

 "Que por lo menos seamos merecedores de una disculpa pública", decía Margarita cuando prestó su testimonio ante la Comisión de la Verdad en el 2001. Ahora el caso Bustíos es uno de los 160 en dónde los violadores de DDHH con sentencia pueden quedar libres. Además, hay otros 600 procesos en curso que pueden ser archivados para siempre. Cada asesino, violador, torturador, cada uno de los que pusieron carne humana en hornos, cada uno de los que dispararon a niños y bebés, que esté sentenciado o procesado deberá pedir individualmente ante el poder judicial obtener el beneficio de la Amnistía. Serán los jueces los que cedan o se revelen ante esta ley ilegal, inconstitucional y que atenta contra el derecho Internacional.  Sea como fuere, parece que los asesinos de Hugo pueden recibir el perdón  de un Congreso y de un gobierno deslegitimado,  Margarita nunca recibió ni tan siquiera una disculpa pública. Como ella, miles de mujeres: madres, esposas, hermanas e hijas, cada vez más envejecidas, cada vez más borradas, algunas ya con demencia y otras bajo tierra, tampoco han recibido disculpas públicas y muchas, ni tan siquiera, un hueso que enterrar.

"El dolor puede enloquecer", dice Sharmelí Bustíos. Ley de amnistía, sin condiciones más que la imposición de olvidar, significa que la vida de miles de personas inocentes no vale nada y que el Estado tiene licencia para comportarse como los terroristas. "Sobre todo temo que puedan beber la sangre de mi seres queridos", escribió Hugo. 40 años después, siguen bebiendo la sangre de los suyos.  

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Cámara Minolta de Hugo Bustíos.

Su delito fue tener una cámara Minolta y una máquina de escribir Olivetti. El delito de su familia es ..... Por favor, ustedes terminen la frase. 

Aquí el escrito completo de Hugo Bustíos. Año 1988.

Carta Escrita Por El Periodista Hugo Bustíos Q.E.P.D. by Epicentro TV