El dolor y la dignidad de un pueblo, Cayara, Epicentro TV

El dolor y la dignidad de un pueblo, Cayara

Entre los andes del sur de Ayacucho, rodeada de cerros y retamas está Cayara, un pequeño distrito de la provincia de Víctor Fajardo. El 14 de mayo de 1988 este pequeño pueblo vivió una de los más crueles eventos de todo el Conflicto Armado Interno. Previamente en horas de la noche del día 13, un convoy militar pasó raudo por el pueblo, kilómetros más allá, ese convoy fue atacado por miembros de Sendero Luminoso ocasionando la muerte de 4 miembros del ejército. Desde el comando político militar de Ayacucho se puso en ejecución el plan operativo de persecución, desplazando a patrullas militares de varias bases militares entre ellas las de Huancapi, San Pedro de Hualla, y del batallón de élite Lince afincado en Huamanga. 


El 14 de mayo, la mayoría de los pobladores se encontraban realizando tareas agrícolas en la zona conocida como Ccehua, otros estaban en la Iglesia para es desarmen del anda de la virgen cuando ingresaron las patrullas a pie y a caballo, las acciones de las patrullas frente a una población indefensa fueron terribles, saqueo, incendio, golpes, insultos, tortura, violación y muerte. Luego se dirigieron a Ccechua, donde juntaron a los pobladores que ahí se encontraban para torturar y asesinar a los hombres luego de someterlos a terribles torturas.

Desde la 2da división de infantería que era comandada por el jefe político militar Valdivia Dueñas, se tomaron todas las previsiones para dejar en impunidad los hechos, al negacionismo y desaparición de los cuerpos de los asesinados, se sumaron el secuestro y desaparición de testigos a poco más de un mes de los hechos, así como el asesinato de los principales impulsores de la investigación en diciembre de 1988 y septiembre de 1989.    

Luego de muchas luchas incluyendo una ley de amnistía, se abrió un proceso que culminó en parte en agosto del 2023,  la Cuarta Sala Penal condenó a 16 personas por la comisión de los hechos de 14 de mayo reservando el proceso a otros miembros de patrullas y al jefe político militar José Rolando Valdivia Dueñas. Este fallo se encuentra pendiente.

En enero del 2025, se inicia otro juicio oral contra dos personas que se encontraban en calidad de ausentes, el oficial del ejército Alejandro Avendaño jefe de una de las patrullas que actuaron en Cayara estaba en Estados Unidos lugar a donde se habría afincado una vez conocida la apertura del proceso penal en 2005. Veinte años después Las autoridades de Estados Unidos lo expulsan por haber mentido sobre su situación jurídica. Es en este proceso, donde este acusado ha presentado el pedido de prescripción amparándose los fundamentos mayoritarios del Tribunal Constitucional con respecto a la ley 32107.

Los familiares de las víctimas se han mantenido firmes en su exigencia de justicia, las madres en Cayara, a pesar de los años, esperan las convocatorias a reunión para informar que sucede en el proceso, viajando para prestar su testimonio.  En San Clemente-Pisco y en Lima los familiares se asociaron y han servido de posta en las acciones de exigencia, marchas y reclamos. Para todos ellos, una de las batallas en las que ha habido descanso es la búsqueda de los cuerpos, esos que fueron desenterrados y llevados a la altura de Hualla, para desaparecerlos siguiendo las órdenes del jefe político militar para ocultar el delito. Hasta el momento se ha recuperado un conglomerado de piezas óseas tan dañadas por el fuego que sólo pudieron identificar a Solano Ccayo. 


Por todo ello, es indignante ver como nuevamente desde el Congreso, atacan pretenden generar impunidad, frente a una verdad que se ha abierto paso, a pulso de lucha e insistencia de un pueblo que no ha dejado de recordar, señalar responsabilidades y de buscar los cuerpos arrebatados, todo ello, con firmeza y dignidad.