Estaba previsto que Perú fuera protagonista de la 35° Feria Internacional del Libro de Guadalajara, uno de los eventos literarios más importantes del continente, pues es el país invitado de honor. México y Perú tienen lazos culturales comunes y ya México fue el país invitado a la Feria del Libro de Lima en 2017. Lo que no estaba previsto es que Perú fuera protagonista por una polémica. El ambiente cultural arde por la decisión del Ministerio de Cultura de bajar del avión a siete reconocidos escritores que estaban incluidos en la lista original de la delegación peruana. Simplemente, los llamaron y les dijeron que la política de invitación había cambiado y que gracias, pero ya no iban. Esta es la historia de un error tras otro.

Poco antes de terminar el gobierno Sagasti, durante la gestión del ministro Alejandro Neyra, estaba definida una lista de 58 escritores que participarían como invitados oficiales a la FIL Guadalajara, que se llevará a cabo entre el 27 de noviembre y el 5 de diciembre de este año. Con el cambio de gobierno, llegó el nuevo ministro Ciro Gálvez, quien decidió que la comitiva debería incluir a más autores del interior del país, a narradores orales e incluso artesanos. Ya era forzar un poco la situación incluir narradores orales y artesanos a una feria del libro, pero en el ministerio construyeron una lista que por supuesto creció.

Cuando trabajaban en la nueva lista, el ministro Gálvez tuvo otra idea: en la comitiva no deberían estar escritores que ya han sido invitados por el ministerio de cultura a otras ferias, porque ya habían tenido la experiencia y era mejor darles la oportunidad a otros. Su propuesta era sacar a todos los que asistieron como invitados ofíciales a alguna feria desde el 2005, pero con ese criterio, quedaban muchos por fuera, entonces decidieron que el corte lo harían desde el 2018. Con ese criterio, quedaron eliminados nueve grandes y reconocidos escritores: cinco mujeres y cuatro hombres. Ellos son Carmen Mc Evoy, Karina Pacheco, Katya Adaui, Gabriela Wiener, Nelly Luna, Jorge Eslava, Renato Cisneros, Marcel Velasquez y Cromwell Jara. Por supuesto, la “desinvitación” cayó como un balde de agua fría para los “desinvitados” y dejó fuera de lugar a los invitados. La lista de setenta empezó a sufrir bajas. Escritores de la categoría de Alonso Cueto, Rafael Dummett, Mariana de Althaus y Micaela Chirif, manifestaron su inconformidad con el criterio aplicado y con la consecuencia de excluir a buenos escritores, además, la mayoría mujeres. La lista de los que se bajaron voluntariamente del avión de la FIL Guadalajara incluye a Gustavo Rodríguez, Joseph Zárate, Victoria Guerrero y Juan Carlos Cortázar, que fue el primero que anunció su decisión de no asistir.

Consultado sobre las exclusiones, el ministro Gálvez redujo el asunto a una lucha de poder. Dijo que algunos escritores “tienen sus recursos y son personajes de bastante poder” que “ya no necesitan un apoyo del Estado” y agregó que el ministerio pretende aplicar correctivos para “cambiar las viejas estructuras y costumbres”. Lo que omite el ministro es que para participar en los eventos formales de la Feria, el camino es hacer parte de la delegación oficial. Estas ferias definen los programas de actividades con las personas incluidas en la delegación del país invitado.

“Las medidas tomadas por el ministro de cultura respecto a la delegación de escritores de Perú a la Feria de Guadalajara me parecen absurdas y discriminatorias” dijo en Twitter el escritor Alonso Cueto y agregó: “he renunciado a mi participación en la feria por ese motivo. Esperemos que aparezcan otras autoridades para la promoción de la cultura”

En una publicación en Facebook, la dramaturga Mariana de Althaus anunció su decisión de no participar en la Feria y entre otras razones señaló: “incluir a escritores desconocidos que nunca han participado en una feria internacional puede ser muy bueno, si se demuestra que tienen el mérito suficiente, por supuesto que sí. Pero sacar a escritores con trayectoria y méritos probados para que participen los otros es una burla a todos los peruanos y un golpe más a la cada vez más débil meritocracia peruana”.

La polémica continuará y ahora el ministerio deberá rearmar su lista de invitados y notificárselo a los organizadores de la FIL Guadalajara.