Las restricciones sanitarias por la pandemia habían prohibido el uso recreativo de las playas del Perú, desde octubre del año pasado hasta este último 20 de setiembre 2021, estos idílicos parajes naturales en plena urbe estaban vetados y acudir a caminar por la arena frente al mar o bañarse podía acarrear la desagradable experiencia de sufrir una tenaz persecución policial, una detención o una multa de hasta 340 soles. Situación que Epicentro registró oportunamente cubriendo, con lente avizor,  un implacable operativo policial que se ejecutó  hace poco menos de un año en Chorrillos. La tarde de un domingo soleado de primavera de octubre en el que el encierro de meses había provocado un éxodo clandestino hacia el codiciado litoral liberador de la Costa Verde.

Las escenas parecían corresponder más bien a una cinematográfica intervención de  control fronterizo migratorio en algún punto del  desierto entre México y Estados Unidos. Impresionante.

Un año después y ya con el 40% de la población vacunada, afortunadamente las cosas han cambiado para bien, pues la alerta capitalina es ahora solo moderada.  Tal como lo estamos viendo, gracias a las imágenes exclusivas de los aguerridos enviados especiales de Epicentro Tv, las ansiadas playas volvieron a estar al alcance de los ciudadanos quienes, desde el 20 de setiembre pasado, en todo el país, tienen la vía libre al paseo dominical de sus sueños: ya no hay multas, ni persecuciones ruidosas, ni escándalo, ni detenciones por alguna zambullida.

Eso sí, por supuesto, está claramente prescrito que hay que seguir usando mascarillas, mantener una distancia social prudente y no consumir alimentos, solo así, el aire libre y el paraíso, otra vez serán nuestros. Ya lo sabe, apenas pueda, tomando en cuenta estas indicaciones sanitarias básicas,  le sugerimos proceder  como los cientos de personas que acudieron a las playas este último domingo 3 de octubre , aproveche la brisa marina que tanta falta hace al espíritu en medio de la incertidumbre política, económica y aún sanitaria que vive el país. Es cierto que la neblina no se va, pero el verano que se viene está en la mente, bastante más liberada ya, del insufrible covid 19.