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"La política se ha vuelto una comedia de farsantes"

El economista peruano Oscar Ugarteche viaja por el mundo dictando clases y conferencias y va y viene de México a Perú. Por eso, observa sin entusiasmo el posible resultado de las elecciones generales peruanas porque somos un país que "desprecia el conocimiento" y en el que los conceptos de "interés nacional" y "bien público" se han ido "a la porra". Autor de 35 libros académicos, Ugarteche analiza cómo se entrelazan y conviven las economías legal e ilegal.

Hay un desinterés por las elecciones pese a que la delincuencia y la corrupción están desbordadas. ¿Cuál es su mirada?


El Perú es fascinante. ¿Cómo es posible que haya nueve presidentes en diez años? Y, al mismo tiempo, es tan poco interesante porque no parece haber decencia en la política, que se ha convertido en un muladar. Mientras tanto, el tipo de cambio sigue estable, el crecimiento sólido y la inflación bajo control. Por otro lado, la economía que deja al 50 % de la población fuera de la dinámica formal, está pasando la cuenta. Ese 50 % está emprendiendo, está haciendo cosas. Los que querían que el Perú emprendiera, bueno, ese 50 % ha emprendido. Que no nos guste cómo ha emprendido es otra cosa, pero que emprendió, emprendió. Y mucho de ese emprendimiento está vinculado al narcotráfico. La noticia reciente de que el cártel de Jalisco Nueva Generación envía piedras con mercurio que utilizan los mineros de oro informales en la Amazonía y que articula el narcotráfico mexicano con la producción de oro ilegal peruana, o informal/ilegal, es muestra de lo que digo. Dice Ruben Moreira, un político mexicano: "un estudio publicado en la revista Science (2023) estima que los cárteles en México empleaban aproximadamente 175,000 personas, lo que los colocaría entre los mayores empleadores del país. Una investigación realizada por periodistas nacionales sobre la "narconómina" del CJNG documenta pagos mensuales de 25 mil pesos a comandantes, 20 mil a sicarios y 12 mil a halcones, además de gastos operativos cubiertos por la organización. La pregunta no es moral, es económica: ¿Puede el Estado competir en ingreso, estabilidad y expectativas contra el crimen organizado?". Es imposible imaginar una economía con crecimiento casi cero, como México hace varios años, con el nivel de bienestar que tiene. ¿Cómo es posible tanto bienestar? Es porque existe una economía ilegal/informal gigantesca. Y no es por las remesas, que en México es sólo de 25 mil millones de dólares. Hablamos de diez veces y más esa cantidad. Algo similar ocurre en el Perú y es la prosperidad vista en la ceja de selva. El narco reparte dinero en serio en las Fuerzas Armadas, la Policía y la clase política local, regional y nacional. Se dice de todo esto que está muy rico y muy próspero, lo cual me da una gran alegría, pero, ¿de dónde? ¿Resulta de una economía nacional que crece 3 %? ¿En serio? ¿Da para tanto? Yo creo que no. Mi hipótesis, y cada vez que voy a Lima es más mi hipótesis, es de que todo esto de los restaurantes mejores del mundo, más caros del mundo, las botellas de vino espectaculares que se toman en Lima, que en general son 20 % más caros que en el resto del mundo, locales llenos, tiene que ver con la suma de la economía formal con la otra. Esa convivencia explica la comodidad de las derechas con la clase política deleznable que vemos.

¿Diría que existe una economía pública y una economía oculta en el Perú?

Sí. Una economía paralela. Una economía que hay que llamarla por su nombre, porque es una economía que se basa en la informalidad. Eso es exactamente la informalidad. O sea, no está sujeta a la ley. Pero querían que emprendieran, emprendieron, y no están sujetos a la ley. El golpe a la formalidad era lo que querían y es lo que tenemos. Y eso se ha traducido en lo que vemos en política. Acuña es eso, los Fujimori son eso, Montesinos era -o es- eso. Cuando se ve la política en Ecuador, o en Colombia. y ves la política en el Perú, está claro quién pone el dinero. Por ejemplo, el señor Acuña hace mucho dinero, lo cual es perfectamente loable, pero, ¿quién le dio el empujón inicial? ¿Cómo se traduce Acuña en el mundo político formal? En que ha sido alcalde de Trujillo, gobernador de La Libertad, sus hermanos están en el Congreso. Entonces miramos y decimos: "espérate un ratito, ¿de dónde sale todo?". Y digo Acuña por decir uno que es muy visible, pero, de esos, de esa línea, tiene que haber muchos.

¿Cuándo se cruza la línea entre lo legal y lo ilegal? 

Yo creo que nace tejida. La informalidad consiste en que las personas no están sujetas a las formas, y las formas son las leyes. Y si alguien no está sujeto a la ley, es ilegal. Este sector hace protestas porque quiere que se respeten sus derechos, y tiene mucho dinero articulado con el cártel de Jalisco Nueva Generación comprándole el mercurio. ¿Cómo le pagó en México el informal peruano al señor al que le compró las piedras que manda desde Manzanillo en un embarque camino a Bolivia, pero se quedan en el Perú? Requiere de una red o de un banco. Esa es una red o un banco conocidos, la información ha sido publicada en los medios. ¿Han detenido a alguien de esa red? No. ¿Y por qué no? Porque hay mucho dinero en juego. Está tejido. Mira, el "Mencho" operaba en 22 países, en cinco continentes. O sea, no es cualquier empresa, no es cualquier flujo de capitales. Fabricaba submarinos. Si los narcos fabrican submarinos en Colombia, en México, ¿el Perú no puede fabricar un submarino formalmente? ¿Qué pasó? ¿Los ilegales informales pueden y el sector industrial formal no puede? 


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Minería ilegal en Pataz, uno de los centros neurálgicos de la minería ilegal. - Epicentro TV

Las elecciones peruanas

Estamos a pocas semanas de las elecciones y da la sensación de que, aun sabiendo que hay tanta corrupción en todos los niveles, al elector no parece interesarle mucho. ¿Un país puede tener futuro con esa mentalidad?

Bueno, el Perú crece como loco. Crece 3,4 %, y tiene la inflación baja, el tipo de cambio más o menos manejado y la tasa de interés baja. Si se quiere mirar así, el Perú funciona. Si se quiere mirar desde el orden, la paz y el progreso, el Perú no funciona. Y no existe un jefe de Estado que diga "vamos a poner orden". No solamente no hay un jefe de Estado, sino que los sinvergüenzas del Congreso han aprobado reformas constitucionales que le quita a la presidencia el principio del Poder Ejecutivo. O sea, las leyes se aprueban sí o sí en caso el presidente las rechace tres veces. Eso es la barbarie. ¿Y estamos en esta barbarie hace cuánto tiempo? Esto vino de la mano con todas las reformas que nos dan el crecimiento de 3,4, la tasa de inflación abajo y el tipo de cambio maravilloso. Todo viene de la mano. Y nos preguntamos: ¿a usted le conviene este cambio? A mucha gente le conviene este caos, como a los narcos les conviene el caos. Al sector minero creo que no. Al sector agrícola de ninguna manera.

También a los que controlan la política.

Por supuesto.

Visto así, ¿cómo se cambia la situación? 

No hay un paso breve. Sí hay que mejorar la educación, por supuesto. El tema es que la educación del Perú no importa, el conocimiento no vale absolutamente nada. Somos un país que desprecia el conocimiento. Qué bárbaro. Hay tanto desprecio al conocimiento que los liberales peruanos -y hay un montón de liberales peruanos- no saben de los liberales peruanos de fines del siglo XIX, no saben de Javier Prado, no lo han leído ni por accidente y resulta que él fundó el Partido Liberal. Y nos preguntamos, ¿por qué estamos tan fracturados? Es un tema de clases, de razas, de no querer saber, de no querer cargar con la culpa de lo que pasó en el siglo XIX y en parte del siglo XX. Si ahora se mejora la educación, dentro de veinte años habrá gente mejor educada. La UNI fue una universidad ejemplar en las décadas antes de 1980, las universidades públicas sin recursos y los estudiantes sin becas para vivir son muestras de la falta de prioridad del conocimiento. No digamos los fondos de investigación y los salarios universitarios. O sea, la solución es hoy, es ahora. Es que no puede permitirse competir para ningún cargo público a alguien que tiene algún tipo de señalamiento judicial. No se puede, es absurdo. Cualquiera que tenga un señalamiento judicial no debería competir, porque se expone a todo el Perú. El tema es: ¿qué país queremos? Y ahí no hay acuerdo, no hay consenso. 

¿La política de hoy es un emprendimiento económico de un grupo reducido y hasta individual? En su libro "La arqueología de la modernidad" usted describe las características del exitoso y no considera a la corrupción.  

La política es muy tierna. Es lo que se mencionaba antes sobre el emprendimiento económico grupal reducido, pero este es un emprendimiento económico individual. Keiko es ella para ella, Trump es él para él. El Estado tiene funciones claras desde el siglo XIX. La concepción del Estado moderno implica tener responsabilidades más grandes, pero en el Perú el Estado ni siquiera da seguridad. ¿Y si no hay jefe de Estado, quién da la seguridad? Vamos a elegir congresistas, senadores, que son los que eventualmente van a sustituir al presidente para hacer de esto una suma de intereses personales, pues no son ni siquiera grupales. Creo que el concepto de interés nacional y el concepto de bien público en el Perú -que es el país más conservador del hemisferio junto con Jamaica y Trinidad y Tobago- se ha ido a la porra. No hay concepto de bien público. No existe. Hay mi interés, lo que yo saco y cómo te jodo para sacarlo. ¿Y cuántas leyes se pasan por encima del importador de las piedras que van a parar a la selva con mercurio? Se pasan varias, porque entre otras cosas, esas piedras tienen como dirección final Bolivia. Y se lo queda en Lima, no va a Bolivia y el intermediario en Lima no lo reenvía y se lo vende a unas personas que le pagan a él para que él le pague a los narcos directamente. ¿Y el vínculo con los narcos cómo es? Está intermediado. Así vienen rocas disfrazadas. ¿Cómo se están pagando? Exportando oro o mandando en dólares que salen del oro que se exporta y que se paga en una cuenta en el exterior. Esta línea de corrupción abarca varios niveles, desde los poderes económicos hasta los estamentos de gobierno y de control. Es muy complicado desmontar eso, desmontarlo.

Los electores no discuten eso, imagino que hay desánimo en el sector progresista por lo que hicieron Cerrón y Castillo. Los de la izquierda se deben estar preguntando: ¿ya para qué voto? Los de la derecha ya sé cómo son.

De las 36 candidaturas, solo una lista al Congreso no tiene candidatos con sentencias o procesos judiciales. Pero parece que al elector lo que le gusta es que el candidato sea fuerte, agresivo. ¿A qué se debe esta aceptación al simplismo, a la falsedad informativa y a la agresividad?

Se ha comprado la ideología, se han adherido a la ideología. Hay que recordar que el neoliberalismo es tan ideológico como el marxismo. Entonces, si alguien se adhiere, cree absolutamente todo y ahí está el problema. Y yo creo que se han adherido. Creo que ese es el triunfo de Hernando de Soto que ha sido el gran promotor del neoliberalismo en el Perú desde los años ochenta con "El otro sendero", y ha sido el gran triunfo de Ghersi y compañía, el de asustar a los votantes cada vez que había alguien más o menos razonable del otro lado. Y han tenido el gran triunfo, el de gobernantes sin pueblo, la democracia sin demos. Es el Perú, con la democracia sin demos

Consecuencias de la guerra 

Un candidato al senado por Fuerza Popular y expresidente del Tribunal Constitucional dijo que "al pueblo no se le hace caso, al pueblo se le gobierna".

Eso será en un país franquista, donde no puedes hablar de democracia. Ahí se dice: "esto es por acá y si no me crees, te meto a la cárcel; además, eres un terrorista". Es análogo a "eres un republicano" en España en 1971. El gran insulto era: "eres un republicano". Y muchos decían: "No, yo no soy republicano, yo no quiero ser republicano". Recuerdo en 1971, mi primera vez en España, ser republicano era aterrorizante. Los republicanos eran perseguidos y muchos se habían refugiado lejos. El discurso, cuarenta años después del fin de la guerra civil, se mantenía. Los republicanos eran los malos, los violentos, los destructivos. Y, además, Franco tenía al lado a Monseñor Escrivá de Balaguer, para quien los republicanos eran ateos. En el Perú estamos en ese camino, con fanatismo religioso y ninguna apertura a la diferencia de opinión. 

En el contexto internacional, ¿qué efectos tendrá en los países emergentes la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán? 

El petróleo sube de precio, el gas sube de precio, los commodities, todo sube. Eso es bueno para los países exportadores de materias primas. La inflación y la tasa de interés van a subir en todas partes, mientras el crecimiento económico va a bajar. Estados Unidos, que viene creciendo progresivamente menos hace cuatro años, está entrando en recesión. Con un déficit fiscal de 6.1%. Echaron a la calle a 1’400,000 personas, cerraron USAID, están cerrando La voz de América. Tampoco han podido reducir el déficit porque han bajado los impuestos. Entonces, si bajan los impuestos, hacen guerras y no se recorta lo suficiente, pues todo va mal. Las guerras para Estados Unidos ya no eslabonan la economía en una dinámica de crecimiento, sino de déficit externo. Están induciendo a una recesión. Será una recesión más bien profunda. Y con un presidente desesperado, habrá más guerras. El problema es que los que están en el entorno de Trump no entienden que una guerra para Estados Unidos hoy en términos económicos no es lo mismo que el año 40’, porque los eslabonamientos para atrás de la industria militar estadounidense están enganchados con China. Entonces, hacen la guerra e importan de China los insumos tecnológicos para usar en sus armas.

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Perú exporta cobre, cuyo precio, como commodity, seguirá subiendo - Foto: Andina

Usted ha dicho que teme que Chancay sea bombardeada por Estados Unidos. ¿Por qué?

Es una metáfora, exactamente, porque en Chancay es donde se encuentran la esfera de influencia económica china con la esfera de seguridad estadounidense. Van a ponerle al costado -cortesía del gobierno peruano, que gastará 1,500 millones de dólares- una base naval para que la marina estadounidense llegue. Es un disparate. El Perú es, como dice el dicho popular, generoso con los extranjeros y malo con los propios, pero generoso con la maldad estadounidense. Son 1,500 millones de dólares para poner una base naval estadounidense a 80 kilómetros de Chancay. ¿Qué están buscando? Pleito. No va a ser mañana, no va a ser pasado mañana, pero Estados Unidos le está buscando pleito a todo el mundo y eso tiene que ver con su debilidad económica y con su pérdida de hegemonía. La política se ha vuelto una comedia de farsantes y es atroz lo que le ha pasado a la derecha latinoamericana. Se ha convertido en un lustrabotas de Estados Unidos. Por Dios. Un presidente de limitado uso de idiomas habla mal del idioma de Cervantes: "I won't speak that damn language". Y estos idiotas le aplauden, se ríen. ¿En qué planeta estamos? ¿Qué les pasa? El nivel de ignorancia de Trump es atroz, pero no se espera otra cosa tampoco. El resto de sus seguidores latinoamericanos van en el mismo sentido. Es muy serio.


( * ) Periodista y docente universitario.