Lo que pasa en Ayacucho ya no se queda en Ayacucho. Pasaron esos tiempos en los que, por campos, calles, carreteras y basurales el viento levantaba ropas de personas asesinadas por la muerte más sanguinaria.  Es que un día se vestía de senderista y otro de militar. Degollados, cercenados, torturados, acribillados, violados, reventados, ahogados, aparecían los desparecidos que tenían la suerte de aparecer. Otros no volvieron nunca, a ellos se los comieron las aguas, los animales, las montañas o el maldito horno del Cuartel Cabitos.

Algo ha vuelto a pasar en Ayacucho con la memoria de los que se fueron y de los que se quedaron y no se va a quedar ahí gracias, nuevamente, a un grupo de mujeres.

Patricia Chirinos, la congresista de Avanza País, que ha estrenado los pedidos de vacancia contra el presidente Castillo, resulta que unos días antes de ponerse de moda, viajó a Ayacucho y dio cátedra de moral.

El pasado 10 de noviembre llegó a Huamanga, en calidad de tercera vicepresidenta del congreso. Un viaje que tenía programado hace tiempo y que, por caprichos del destino, coincidió con la visita de su mejor amigo, el presidente Castillo, Cada uno fue a lo suyo. Él llegó a rendir cuentas sobre los primeros 100 días de gobierno y ella visitó ollas comunes, a mujeres emprendedoras y a ANFASEP, la asociación de familiares de secuestrados, detenidos y desaparecidos durante el conflicto interno.

Las madres de ANFASEP la recibieron porque pensaron que podría ayudarles a lograr lo que llevan más de 10 años reclamando: que se construya aquí, en la hollada, un lugar dónde descansar sus búsquedas, un santuario de la memoria.

La hollada era el campo de tiro del cuartel del ejército “Cabitos” y los militares lo convirtieron en un cementerio clandestino en la época de la violencia interna. Detenían a gente es este cuartel o eran traídos de otras bases militares, los torturaban, los asesinaban y los enterraban aquí. Los uniformados, en su intento de ocultar sus crímenes, exhumaron cadáveres y los empezaron a quemar en este horno que todavía sigue en pie. Los testimonios hablan de al menos 500 cadáveres calcinados en el horno de “Cabitos”. En breve, comenzarán nuevas exhumaciones en otros lugares de este cuartel, que se convirtió, entre los años 80 a 92, en un matadero con horno. Lo peor del ser humano salió en “Cabitos”.

Las mujeres de ANFASEP le explicaron todo esto a la congresista, le hicieron, incluso, un recorrido por su propio museo de la memoria.

La reunión duró cerca de una hora. Nada más irse del lugar, la congresista dio cuenta, promocionó la visita en sus redes.  Sus caracteres chocaron con los carácteres de las madres ANFASEP.  Tweet uno.

“Las madres víctimas del terrorismo en Ayacucho siguen esperando justicia y apoyo. Al oír sus testimonios, escucho su molestia y decepción contra el presidente Castillo, porque han pasado 100 días y no ha hecho nada por mejorar la calidad de vida de las mujeres y niños”.  Recordemos que este mismo día estaba el presidente en Ayacucho.

Y siguió. Tweet dos: “100 días y nada que celebrar. Mientras otros vienen a orquestar celebraciones, el pueblo de Ayacucho sigue esperando obras y justicia”. Y una fotografía de ella con las madres de ANFASEP.

Se sintieron utilizadas en tiempo real, pero lo peor llegó horas después. En otro lugar de Huamanga, la tercera vicepresidenta de la capacidad moral grabó en Tik Tok.  

Imagínese el Tik Tok de un parlamentario alemán visitando Auschwitz, mientras pregunta jocoso: “¿A quién meterías tú en una de estas cámaras?” Por un minuto, pierda conscientemente la cordura y visualice al alcalde de París, un 13 de noviembre, visitando la Sala Bataclan y luego declarando que los cinturones explosivos son efectivos según en qué circunstancias. Piense en una parlamentaria chilena preguntado a sus seguidores en redes: “¿A quién quieres torturar, colgándolo boca abajo o cortándole los dedos?” Lo inimaginable sucedió aquí

ANFASEP, inmediatamente, hizo un comunicado, mostrando su indignación, pero, lamentablemente, no trascendió mucho más allá del rincón de muertos. La congresista Patricia Chirinos retiró rápidamente su Tik Tok y siete días después, de su despacho le hicieron llegar esta carta al WhatsApp, un mensaje de la directora de ANFASEP. La congresista las saluda y luego les dice: “el citado video en Tik Tok  se desarrolló como una reacción, a raíz de la frustración de las mujeres ante el machismo, la violencia y la corrupción y no tuvo ninguna relación con la época del terrorismo. Entiendo, sin embargo, que dicho material haya sido entendido de manera  distinta a su objetivo inicial por un sector… les expreso mis sinceras disculpas y les reitero mi compromiso de atender sus necesidades y justicia juntas”. Ha pedido disculpas, pero está frente a mujeres cansadas de recibirlas.  

Hay veces que las vacancias no necesitan ser votadas.