Gracias a dios que existe alguien que puede convertir las torpes declaraciones de César Acuña en una canción motivadora, de autoayuda, alguien capaz de convertir las inesperadas respuestas que recibió un colega periodista en Ventanilla, mientras cubría la catástrofe ambiental, en un reggae roots de aquellos.

Esta buenísimo que, además, pueda transformar un episodio racista y clasista frente a la autoridad, de algún joven miraflorino discriminador, en una canción de rock, el lamento de Vizcarra -por no poder vacunarse en diciembre- en un clásico navideño. Me resulta sensacional que también haya podido retocar la piconería de Reynaldo dos Santos, cuando perdió Keiko, en estas últimas elecciones, en un sabroso Bossa nova y hasta virar la alucinada pituquería de un limeño ante la policía de Moquegua, a un tema discotequero.

Ese alguien tiene 30 años, es músico de profesión, jinglero publicitario por vocación, humorista de espíritu y se llama Tito Silva. Como muchos de ustedes, lo busqué en el ciberespacio luego de recibir por chat una de sus imperdibles entregas que se hacen virales y nos hacen carcajear y pensar.

Arte, como él lo llama entre sonrisas, que ridiculiza con sátira implacable, pero ingeniosa y elegante, a aquellos protagonistas de las noticias locales o de coyuntura cuyas declaraciones o acciones dislocan por sí mismas y las hacen merecedoras de la genial intervención de Tito Silva para, una vez envueltas en justicia poética, volverlas eternas: un bálsamo de buen humor, un desahogo ante lo absurdo, un sedante ante la frustración de vivir en un país tan complejo como el Perú.

En su búnker de Pueblo Libre, ubicado en el penúltimo piso de un alto edificio desde donde observa buena parte de la ciudad, este señor elabora su hechizo reparador. Tito Silva Music, inspirado en Les Luthiers, según propia confesión, aprovecha la abundante materia prima que regala nuestro rico país. Con solo un programa de su Mac, un teclado, un celular que lo graba y su innegable talento para la sorna reflexiva, la buena música y la composición, se pasa tardes enteras para que todo calce y llegue hasta nosotros. Gracias totales, Tito Silva Music.