De un lado, pasto y flores; y del otro, tierra y cemento. El jueves por la noche, simpatizantes del candidato de la derecha, José Antonio Kast, intervinieron la Plaza Baquedano, rebautizada desde el estallido social como “Plaza de la Dignidad”, para retratar así las dos visiones de un mismo Chile. De su lado, un país próspero, desarrollado y seguro, y del otro, uno violento, comunista y destructivo.

Ese Chile con dos miradas distintas es el que gobernará Gabriel Boric, que saltó al escenario político como líder estudiantil, fue diputado y ahora llega a la presidencia a los 35 años tras vencer en segunda vuelta a José Antonio Kast con el 55.8% de los votos frente al 44.15% que obtuvo su contendor. En una participación histórica, al menos 8 millones de electores acudieron este domingo a las urnas para escoger entre dos propuestas antagónicas.

Escuela República de Grecia en la Comuna de Puente Alto. (Foto: EpicentroTv)
Centro de votación en la Escuela República de Grecia en la comuna de Puente Alto. (Foto: EpicentroTv)

La campaña termina dando por ganador a un candidato que inició con escasas expectativas de concretar un triunfo. Boric, un diputado independiente natal de Punta Arenas, cobró notoriedad en 2011 cuando fue líder de movimiento estudiantil CONFECH cuyo objetivo fue poner en jaque el sistema educativo heredado de la época de Pinochet. El pasado julio, ganó las primarias frente a Daniel Jaude y se erigió candidato de Apruebo Dignidad formado por la coalición del Frente Amplio y el Partido Comunista (PC). En los tiempos de la militancia estudiantil, Boric tenía un tono audaz y confrontacional y se distinguía por la barba y los tatuajes, ahora es visto como un líder maduro, empático y con capacidad de dialogar con quienes piensan distinto.

Gabriel Boric, presidente electo de Chile, festejando su triunfo en la Plaza Italia. (Foto: Infinita.cl)

“Es lo mejor para Chile. De todo lo que hemos pasado, incluyendo el estallido social. Hay que seguir la misma línea”, le dijo a EpicentroTv Andrés Gatica, rescatista de 42 años que acudió a emitir su voto en la Escuela República de Grecia en la comuna de Puente Alto, una de las más populosas de la ciudad con casi 500 mil habitantes.

Para los simpatizantes de Boric, no votar por él significaba una vuelta al pasado. “No hay que retroceder en los derechos a las mujeres y el adulto mayor. Este siempre ha sido un país clasista y cuando se intentó la igualdad, no se pudo. La gente arriba no quería”, nos dijo Sebastián Quesada de 19 años, a quien le tocó ser vocal de mesa para esta contienda.

Sebastián Quesada, de 19 años, vocal de la Escuela República de Grecia en la comuna de Puente Alto. (Foto: EpicentroTv)

En el mismo local de votación, Viviana Leiva de 55 años, manicurista y madre de 4 hijos, está en la otra orilla. “No tengo ningún problema en decirlo. Voto por Kast porque tengo la esperanza de que haga algo por la delincuencia. En este país, solo hay justicia para los criminales”, enfatiza. El año pasado intentaron robarle el auto. Cuando llegó a Santiago en 1980, en la época de la dictadura, se podía caminar con tranquilidad por las calles, explica. "Quizá no era respeto, era miedo. Pero funcionaba poh".

Gerardo Torres, de 63 años, emitió su voto por Kast pidiendo orden y respeto. (Foto: EpicentroTv)

En el Chile de hoy, parece haberse borrado el centro. Los simpatizantes de Kast, no tranzan con las ideas de Boric, cuyas propuestas se han basado en garantizar más intervención por parte del Estado en las demandas ciudadanas, el respeto a las minorías y grupos vulnerables y la absoluta garantía del cumplimiento de los derechos humanos.

“Yo quiero seguridad para el país, un presidente convincente que tenga mano dura. Que ponga orden y respeto”, dijo Gerardo Torres de 63 años y simpatizante de Kast antes de emitir su voto también en Puente Alto. “Los derechos humanos son una farsa y son unos títeres. Durante las manifestaciones, sí hubo gente que perdió los ojos a causa de las balas y lo lamento, pero nadie se preocupó por los carabineros que también resultaron heridos”.

En los últimos 30 años de vida democrática, Chile se ha convertido en un país con una de las economías más ricas en América Latina, pero la prosperidad no ha sido igual para todos. La desconexión entre la élite política y la ciudadanía comenzó a hacerse evidente a través de movimientos sociales a partir de 2011 y cada vez el diálogo social ha sido más difícil, lo que ha reducido los altos índices de productividad.

“Hay una sensación de que es más importante la división entre élite y ciudadanía que la división entre izquierda y derecha. Las élites, sean de izquierda o de derecha son vistas como grupos de poder que se benefician a sí mismas, más que canalizan demandas sociales. Se trata de un problema estructural bastante serio para el futuro de la democracia en Chile”, explica la doctora en Ciencias Políticas, Claudia Heiss.


Históricamente gobernado por coaliciones de centro, Chile ha roto con su tradición política. Los detractores de Boric veían en su opción el riesgo de que Chile se transformara en Venezuela. El ahora presidente electo inició su campaña anunciando un plan económico que debía recaudar el 8% del PBI en un lapso de seis a ocho años, a través del impuesto a lo super ricos, que representan el 1% de la sociedad chilena. También propuso eliminar las AFP y elevar el sueldo mínimo a 400 mil pesos (476 dólares) en el primer año de gobierno y superar los 500 mil (595 dólares) en el cuarto año. “Hay que volver a poner por delante el bien común”, dijo en su discurso de cierre de campaña.

Pinta a favor de Gabriel Boric en la comuna de Las Condes, a media hora del centro de Santiago. (Foto: EpicentroTv)

Y es algo en lo que los chilenos están de acuerdo. Depende de qué entienda cada quien por bien común. Gabriela Ritcher, de 36 años y mamá de dos hijos, emitió su voto en el colegio "Villa María" de Las Condes, uno de los barrios más pudientes de Santiago. Sus intereses están enfocados en las deudas que tiene por saldar y en la manutención de sus hijos. Esta aguda diferencia de opiniones, dice, radica en la distancia generacional de los electores.

“Los que apoyan a Boric son jóvenes de 22 a 33 años. Si yo les digo que con este candidato puede que les quiten sus AFP, que la tasa de interés al pedir un préstamo será más elevada o que las hipotecas serán inaccesibles, no me van a entender. Quizá viven con sus papás y no tienen en mente esos planes. Por eso, jamás vamos a llegar a un acuerdo”, dice.

Gabriela Ritcher, de 36 años, en el colegio 'Villa María' de Las Condes. Eligió a Kast porque representaba la continuación del modelo económico. (Foto: EpicentroTv)

Camila Demila, de 28 años. Se unió al partido de Boric porque significaba el candidato que garantiza libertad y respeto. (Foto: EpicentroTv)

Sin embargo, sí hay un consenso en que el protagonista de la campaña fue el miedo de ambos lados.  “Mucha gente busca estabilidad, busca esa tranquilidad y entiendo que tengan miedo”, dice Camila Demila, de 28 años y personera por Boric en esta campaña.“Pero siento que la discusión tiene que ser un poco más elevada y no tener discursos como ‘tú eres inmigrante y vamos a construir una zanja para que no puedas pasar. No vamos a dar soluciones tan simples a problemas tan complejos’”, opina sobre la propuesta que lanzó José Antonio Kast en primera vuelta para frenar la inmigración ilegal.

En segunda vuelta, ambos candidatos apelaron por el voto del centro. Aunque Boric hizo más esfuerzos que su contendor Kast por conquistar a ese 46% de electores que no confió en ninguna de sus propuestas por considerarlas extremas. “Boric se abrió en temas de seguridad y de orden público convocando a economistas de la centro izquierda, más tradicionales”, explica Heiss. “A diferencia de Kast que si bien bajó el tono en sus declaraciones, no hizo giros programáticos tan sustantivos”.

Alrededor de 8 millones de ciudadanos acudieron a emitir su voto el pasado domingo 19 de diciembre. (Foto: EpicentroTv)
Centro de votación en la escuela Villa María en la comuna Las Condes. (Vía: EpicentroTv)

Centro de votación en la escuela Villa María en la comuna Las Condes. (Vía: EpicentroTv)

Mientras la mitad de los chilenos y chilenas veían a Kast como un tipo “sincero” que dice las cosas de frente y sin tapujos, la otra mitad encuentra que su discurso es un discurso de odio. “Como presidente no puedes tener una opinión sobre si la comunidad LGTB debería o no casarse. Porque no es un tema de opinión, sino de derechos”, añade Camila Demila.

Un paseo por la “Plaza de la Dignidad” también nos muestra pintas con frases que llaman a asesinar carabineros, repudiar el orden social y pedir un estado anárquico. La estación del Metro ha dejado de funcionar desde La Revuelta y en su lugar ahora se rinde homenaje a los jovenes que murieron durante las manifestaciones, clamando por la liberación de los presos políticos.

Plaza Baquedano, rebautizada como "Plaza de la Dignidad" desde el estallido social. (Vía: EpicentroTV)
Pintas inscritas por los manifestantes que se dan cita todos los viernes en la "Plaza de la Dignidad" (Foto: EpicentroTv)

Pintas en la estación de metro de la Plaza Baquedano, cerrada desde el estallido social. (Foto: EpicentroTv)
La estación del metro de la Plaza Baquedano o Plaza de la Dignidad permanece cerrada desde el estallido social. (Foto: EpicentroTv)
"Este 18 mata pacos, no animales", reza esta frase inscrita el muro de la estación del metro de la Plaza Baquedano. (Foto: EpicentroTv)

En el momento más crítico y violento de las manifestaciones del estallido, el 15 de noviembre del 2019, Boric firmó el acuerdo por La Paz y la Nueva Constitución, aún sin el apoyo explícito de su partido. Su decisión causó rechazos, renuncias y animosidad, pero lo consolidó como un líder capaz de encontrar puntos en común con la oposición.

"El suyo ha a sido un triunfo inapelable. Refleja el éxito de una buena campaña y el trabajo territorial que ha hecho Boric y su equipo de sintonizar con la mayoría de gente que votó por él", dice el politólogo, Claudio Fuentes en conversación con EpicentroTv.

Con su victoria se confirma la tendencia en América Latina que vuelve a hacer el giro hacia gobiernos de izquierda. Por supuesto, la que representa Boric es una izquierda que dista mucho de parecerse al régimen de Maduro en Venezuela o el de Daniel Ortega en Nicaragua. Según el politólogo José Alejandro Godoy, tampoco tiene mucha similitud con el gobierno populista de Manuel López Obrador en México ni con el de Pedro Castillo en el Perú.

“Es una izquierda distinta a la de Castillo sobre todo en composición y valores. Es notoriamente más urbana y con una moral más progresistas en lo social valorativo. Más allá del discurso, es un gobierno con más técnicos y más preparado que otros para gobernar y que podría llamar a miembros de la exconcertación”, dice.

Los resultados se conocieron muy rápido, la distancia era clara y el candidato derrotado José Antonio Kast publicó un mensaje en su cuenta de Twitter que representa el clima democrático que aún respira Chile: “Acabo de hablar con Gabriel Boric y lo he felicitado por su gran triunfo. Desde hoy es el Presidente electo de Chile y merece todo nuestro respeto y colaboración constructiva. Chile siempre está primero”. Horas después lo visitó en su sede de campaña y lo felicitó por el triunfo. También un sonriente y relajado presidente saliente Sebastián Piñera lo felicito en vivo a través de la televisión y hasta le dio un consejo: “Sáquese una foto cuando entre a La Moneda y sáquese una cuando salga para que vea que este es un trabajo duro y difícil pero que  vale la pena y es maravilloso”. “Espero que lo hagamos mejor”, le dijo Boric y todo indica que quiso decir que espera hacerlo mejor que Piñera.

Gabriel Boric y José Antonio Kast se reúnen tras darse a conocer los resultados. (Foto: Partido Republicano)


Miles de simpatizantes salieron a manifestar su apoyo a Boric tras darse a conocer los resultados. Con vuvuzelas, banderas del orgullo gay y pancartas de la lucha feminista se congregaron en la Plaza de la Dignidad a escuchar su primer discurso como presidente electo.

Manifestantes celebran el triunfo de Gabriel Boric en la Plaza de la Dignidad. (Foto: Milenio.com)
Manifestantes celebran el triunfo de Gabriel Boric en la Plaza de la Dignidad. (Foto: Milenio.com)

“Sepan que en mí encontrarán un presidente dialogante. Estamos parados sobre hombros de gigantes y sé que en los años que vienen cuidaré el futuro de nuestro país”, dijo.

Empezará su mandato en marzo del 2022 a los 36 años, el presidente más joven de la historia de Chile y probablemente el que llega con mayores expectativas y más grandes desafíos.