Las exigencias de los pueblo indígenas en la cop30, Epicentro Tv

La Flotilla Yaku Mama: Un Llamado Desde el Corazón del Mundo a la COP30

La Flotilla Amazónica Yaku Mama llego el pasado domingo 9 de noviembre a la COP30 con un mensaje contundente y urgente desde las profundidades de la Amazonía. Más de 60 líderes y lideresas de pueblos indígenas de Ecuador, Colombia, Perú, Brasil, Guatemala, Costa Rica, Panamá, México e Indonesia, tras un mes y 3.000 kilómetros de navegación por los ríos Napo y Amazonas, han transformado estas históricas rutas de conquista en un camino de resistencia, dignidad y justicia climática.

La Flotilla Yaku Mama no viene a la COP30 a "pedir permiso", sino a "exigir que las políticas climáticas se construyan desde los territorios, con justicia para quienes protegemos la vida".


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Crédito: Flotilla Amazónica Yaku Mama

Una Travesía Marcada por la Resistencia y la Denuncia

Durante su épico recorrido por Ecuador, Perú, Colombia y Brasil, el río les habló, revelando las heridas profundas de la Amazonía. Testigos de la "sangre de la tierra en el agua", la flotilla denunció ríos envenenados por minería ilegal, derrames petroleros impunes y residuos ignorados por décadas. Han presenciado la "máquina del exterminio operando sin pausa": minería, petroleras, madereras e hidroeléctricas, que perpetúan más de 500 años de ecocidio y genocidio para alimentar el consumo del Norte Global.

Para los tripulantes de la flotilla, la hipocresía es palpable: Brasil, anfitrión de la COP30, impulsa la explotación petrolera en la desembocadura del Amazonas, hogar de Pueblos en Aislamiento y Contacto Inicial. Mientras tanto, en Ecuador, se busca derogar los derechos de la naturaleza, criminalizando y asesinando a quienes la defienden. La COP30, afirman, "no puede seguir decidiendo sobre nosotros, sin nosotros".


Uno de los problemas que Jhomar Maynas, shipibo miembro de ORAU y líder de juventudes de AIDESEP, es que "muchos jóvenes están migrando a la ciudad por la falta de oportunidades de trabajo, perdiendo su identidad y sufriendo discriminación. Desde Ecuador, una joven lideresa reclama por las constantes violaciones a los derechos de su pueblo por las empresas petroleras que no respetan los territorios indígenas y contaminan sus ríos y bosques. Pablo Inuma de FENAMAD, la organización indígena de Madre de Dios, por su parte, trae la voz de los pueblos que reclaman por la protección de los indígenas en aislamiento, los PIACI, que están bajo constante asedio por empresas madereras que con el permiso del Estado peruano, siguen sacando maderas valiosas de sus territorios, a pesar de los enfrentamientos y las muertes.

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Crédito: Flotilla Amazónica Yaku Mama

Soluciones Vivas y la Autodeterminación Indígena

Para los que están embarcados en la flotilla y que hoy 9 de noviembre han tocado tierra en Belém do Pará, sede de la COP 30, este viaje ha reafirmado que las soluciones ya existen y están vivas. En cada parada, se compartieron métodos de monitoreo, estrategias de defensa, sistemas de gobernanza territorial y espiritualidad. Se escucharon lenguas diferentes nombrando las mismas luchas y cosmovisiones diversas defendiendo un principio común: "la vida es sagrada y no se negocia".

Los pueblos indígenas han demostrado su capacidad para detener extractivismos mediante la gobernanza colectiva, enfrentando y venciendo a corporaciones y Estados. La flotilla es la prueba viviente de "pueblos de diversas Naciones Ancestrales que fluimos como un solo río", creando su propia narrativa y ejerciendo su voz como autoridades territoriales legítimas. "Somos la respuesta", no "beneficiarios" de programas ajenos, sino autoridades con derecho a la libre determinación. Donde hay territorio indígena reconocido y respetado, hay selva en pie, agua limpia y biodiversidad.

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Crédito: Flotilla Amazónica Yaku Mama

Exigencias Irrenunciables para la COP30

La Flotilla Yaku Mama llegó a Belém con ocho demandas y propuestas no negociables, fundamentales para la supervivencia de la Amazonía y, por ende, de la humanidad:

  1. Amazonía Libre de Petróleo y Minería: Prohibición inmediata de exploración y extracción de combustibles fósiles en la Amazonía y todos los territorios indígenas.
  2. Reconocimiento de Territorios como Seres Vivos con Derechos: Reconocimiento legal de la Amazonía, los ríos y todos los territorios como entidades vivas, con protección legal efectiva y vinculante.
  3. Soberanía Territorial Indígena por Encima de Leyes Extractivas: Reconocimiento de la autoridad indígena como legítima y vinculante, priorizando la autodeterminación sobre intereses corporativos o gubernamentales.
  4. Consentimiento Libre, Previo e Informado Real: Una transición energética justa que respete el CLPI sin simulaciones, con participación vinculante en negociaciones.
  5. Fin al Exilio Forzado y Protección Efectiva para Defensores: Justicia y garantías de seguridad, fin de la impunidad y del exilio forzado para quienes defienden el territorio.
  6. Integración Vinculante de Conocimientos Tradicionales: Reconocimiento e integración de los conocimientos y prácticas ancestrales como soluciones climáticas globales.
  7. Financiamiento Directo a Quienes Cuidan la Vida: Fondos climáticos ágiles, sin intermediarios, con acceso simplificado para juventud indígena y directo a sistemas de gobernanza territorial.
  8. Compensación para Adaptación Climática y Agua Limpia: Compensación directa para fortalecer capacidades de adaptación, incluyendo descontaminación de aguas, gestión de residuos e inversión en sistemas basados en conocimientos ancestrales.

La Lucha Continúa: La Respuesta Somos Nosotros

La flotilla subraya que estas demandas "no son negociables porque no estamos negociando nuestra existencia". Este movimiento no concluye en Belém; permanece organizado y en pie de lucha, comprometido a mantener la articulación, comunicación y seguimiento colectivo de estas exigencias.

La defensa de la Amazonía y de todos los territorios del mundo "no se pausa cuando termina una COP". La lucha es diaria en ríos, bosques y comunidades. La esperanza y la respuesta son los pueblos indígenas. Hacen un llamado a la comunidad internacional a permanecer vigilante, pues "la verdadera acción climática no se firma en acuerdos: se vive y se defiende en nuestros territorios cada día". La lucha por la Madre Tierra, sentencian, "es la madre de todas