Una entrevista diferente. Esta vez la influyente periodista Rosa María Palacios no solo habla de política, sino que analiza también su lugar periodístico en un mundo capturado por el pensamiento dicotómico, por la polarización encarnizada y por la asunción de que toda opinión está motivada por el dinero y no por principios o ideas.

Un ambiente plagado de insultos, deseos de aniquilar al que piensa diferente, dogmas impenetrables, temores atávicos, temor a la libertad, conservadurismos y revoluciones de café . Su lucha por el pluralismo, el liberalismo de verdad, el republicanismo y, sobre todo, la información veraz en una era en la que el ciudadano exige que el periodismo sea su caja de resonancia personal y no colectiva.

Una lucha democrática que libra en su entorno académico, familiar, social y, por su puesto, en las redes, espacios en los que, si bien reina, la han llamado desde “terruca” hasta “facha” y, cómo no “mermelera”, el epíteto cajón de sastre del debate que todos los periodistas han recibido. Tal cual sucede, guardando las distancias, con su interlocutor, René Gastelumendi, todo depende de la orilla política del trol de turno, ya sea este un ciudadano cualquiera, un matón escondido en el anonimato, un político dinosaurio que puede ser  Martha Chávez o Vladimir Cerrón,  antes de que sean bloqueados de manera implacable si es que persisten en el insulto y no en los argumentos. Amada y Odiada, pero siempre escuchada. ¿Cómo es el día a día de una de las periodistas más importantes del país?