Trujillo: mentira de la PNP permitió la liberación de un detenido, Foto: Epicentro TV

Bomba en Trujillo: mentira policial permitió la liberación de un detenido

Hace dos semanas, cuando el ministro del Interior llegó a Trujillo para anunciar las medidas del gobierno ante el dinamitazo que remeció la ciudad, la Policía había capturado a cinco sospechosos. Horas después, tres salieron libres, incluyendo uno con condena previa, y los otros denunciaron al juez que ordenó su internamiento por basarse en un "operativo ilegal". Familiares y abogados de los detenidos denuncian "sembrado de pruebas".

Tres de los cinco sospechosos que fueron detenidos por la bomba que reventó en Trujillo la noche del jueves 15 de agosto en la avenida Perú, una de las zonas más comerciales de la ciudad, han sido liberados. El caso ha dado un giro de 180 grados. 

Se esperaba que los sospechosos terminaran con prisión preventiva, pero no. Un juzgado de investigación preparatoria en Trujillo declaró ilegal la detención del primer imputado, Marcos Antonio Príncipe Paredes, de 20 años, quien, según la Policía Nacional, guardaba en su habitación una bolsa con tres dinamitas. Estaba con su hermano, de 14, y otro menor de edad, de 15 años.


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Atentado del 15 de agosto en Trujillo. Foto: difusión.

El abogado de Príncipe Paredes, Eduardo Charcape Otiniano, declaró a Epicentro Tv que el juzgado liberó a su cliente porque la Policía mintió al explicar cómo ingresó a su casa. Los vecinos grabaron cuando los policías rompieron la puerta con una comba, mientras que el acta de intervención policial dice que uno de los menores los dejó pasar.

Los dos menores no corrieron la misma suerte, pues fueron internados en una cárcel de menores de Trujillo. Pese a que el hecho era el mismo y que la Policía alegó haberlos capturado en flagrancia, por su edad la medida fue impulsada por un fiscal especializado en familia. 

El domingo último también fueron liberados el taxista, José Luis Luján Graos, de 39 años, y Marco Rafael Zavaleta Soto, de 28 años.


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Fotografía del ingreso de la PNP.

La noticia no se hizo pública sino hasta que el comandante general de la Policía Nacional, Víctor Zanabria, se quejó ante la prensa y culpó al Ministerio Público. "¡Ellos toman una decisión unilateral y los suelta; nos tenemos que enfrentar a los propios operadores de justicia!", señaló.

Lo ocurrido añade un elemento más a las constantes fricciones entre la Policía y la Fiscalía

Es que, a la mañana siguiente del atentado, la Policía inició la búsqueda de los posibles autores, según actas policiales que revisó Epicentro Tv. 

El viernes 16 de agosto el ministro del Interior, Carlos Malaver, llegó a Trujillo muy temprano y a las 9 de la mañana comandó un operativo policial en Alto Trujillo, capturando a tres sospechosos. Una hora después, el ministro y el alto mando policial dieron una conferencia de prensa y presentaron a los tres detenidos como muestra de resultados en tiempo récord.

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Ministro Malaver en Trujillo tras atentado. Foto: Andina

Los otros dos cayeron horas más tarde: el taxista que trasladó a quienes dejaron los explosivos y un joven de 28 años que minutos antes del atentado se encargó de "limpiar la cancha para que la gente pueda entrar a hacer la fiesta del Bolaños", según un acta policial.

Bolaños es el primer apellido de Sergio Joel Bolaños Sarmiento, hijo de la propietaria del inmueble que funcionaba como tienda de repuestos para motos y que fue el objetivo del ataque. Bolaños no se encontraba cuando detonó. Según la Policía, es integrante de la banda Los Pulpos.

Un antecedente: entre el delito y la danza 

Marcos Príncipe Paredes, uno de los liberados, tenía antecedentes. El 6 de mayo pasado fue condenado a tres años de cárcel suspendida nada menos que por "tenencia ilegal compartida de material explosivos".

Príncipe acompañaba en una moto a Jheyson Rodríguez Muñoz, de 23 años, cerca de su casa en Alto Trujillo, cuando dos policías los intervinieron y les encontraron una bolsa con tres dinamitas bajo el asiento del piloto. Sucedió en julio del 2024.

Según la sentencia, Príncipe y Rodríguez enmudecieron cuando les preguntaron por el material explosivo. Pero el juez aseguró que Príncipe terminó aceptando su "responsabilidad penal" y, por ser la primera vez que se veía involucrado en un delito, no lo envió a prisión.

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Foto: Epicentro TV.
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Foto: Epicentro TV

Días antes de corroborar esta información, Epicentro Tv entrevistó a la familia Príncipe Paredes, que permitió el acceso a todos los espacios de su casa, mientras relataba lo que pasó el último 15 de agosto, asegurando que Príncipe nunca tuvo problemas con la justicia. Pero esto último no es verdad.

Su abogado, Eduardo Charcape, dijo no estar enterado de esa sentencia. "No tendría conocimiento de eso porque yo agarré el caso último. Si ha tenido o no, tendría que preguntarle, ya lo debieron haber dicho", respondió.

Uno de los hermanos de Marcos Príncipe,  quien pasa sus días internado en el centro de menores, se dedicaba a la danza típica de Santiago de Chuco, El Pallo, y lo hacía en lugares públicos, como en el Centro Histórico de Trujillo, tal y como evidencian algunos vídeos subidos a Tik Tok y Youtube.

Marcos dice que también lo hace, cuando puede. El resto de sus días recolecta chatarra y la vende, o es estibador en mercados de Trujillo.

"Nos sembraron"

"¿Si un policía lo dice, tiene que ser verdad?", se pregunta en voz alta un vecino que nos observa visitando la casa de Marcos Príncipe. Minimiza la afirmación policial de que Príncipe y su hermano poseían dinamita.

En el acta de intervención contra Marcos y los menores, se relata que, a las 7:20 de la mañana del viernes 16 de agosto, horas después de la bomba, personal de Secuestros y Extorsiones de la Policía de Trujillo "tomó conocimiento por intermedio de una fuente humana" que los tres, bajo los alias de ‘Toro’, ‘Flaco’ y ‘Miki’, eran los autores del hecho.

En el mismo documento se precisa que a Marcos y a los menores se les encontró stickers de "Nueva Generación The Jaury" y "L. C. S.", con la silueta de un puma. También encontraron, según la Policía, una bolsa azul con tres dinamitas.

Marcos Príncipe, su hermano y el otro menor no quisieron firmar dicha acta.

La versión de la familia descuadra todo lo oficial. "Mi hermano  estaba durmiendo en la sala y de la nada lo meten a mi cuarto, me dijeron ‘ya te fregaste’ y me golpearon y me tiraron al piso como chancho", nos relata Marcos Príncipe.

"Era una bolsa celeste. Cierran la puerta. Lo sacan de un morral y lo ponen en la mesa. Le dijeron a mi hermano ‘agarra, agarra’, yo le dije ‘no agarres, hermano, porque son de ellos’, y me dicen ‘tú cállate, que contigo no es el roche’", agrega Marcos. Según él, uno de los cinco policías que irrumpieron violentamente en su casa le sembró la dinamita.

Por esa razón y la presunta violencia para intervenir, el abogado de los Príncipe Paredes, Eduardo Charcape, interpuso ante un juzgado constitucional de Trujillo un hábeas corpus en contra del juez civil Alex Urteaga Guzmán, quien internó a los menores.

Por ahora, solo sospechosos

Otro involucrado, sin antecedentes en la Fiscalía, es José Luis Luján Graos, un taxista de 39 años. Aún paga cuotas por su auto Hyundai Accent y está preocupado porque lleva dos semanas sin trabajo. Su única herramienta laboral sigue incautada por la Policía.

Él acepta que movilizó a los sospechosos, pero alega que los cómplices son otros. "Las personas que han puesto las dinamitas bajan de otro carro, cuya placa no se ve, pero es una camioneta cerrada, sacan la dinamita hacia la vereda, y luego toman el taxi que manejaba mi patrocinado", dijo su abogado, Segundo Aguilar.

Las cámaras de seguridad captaron a José Luis bajando de su taxi y moviendo la cabeza a ambos lados, con signos de inquietud, pero él sostiene que eso fue después, cuando se estacionó en un semáforo rojo y fue inevitable salir a ver en dónde había sido la explosión.

El abogado asegura que vio las imágenes junto a la Policía, en la sede de la División de Investigación Criminal, y que corroboró la versión de su defendido.

Nunca se detuvo en flagrancia al otro conductor ni se difundió ante la prensa la identidad de los dos sujetos que dejaron los explosivos.

"Ellos me pidieron una carrera a pocas cuadras de la avenida Perú. Uno nunca sabe quién sube y yo no puedo saber tampoco qué cosas llevan", se defendió José Luis.

El otro capturado es un comerciante de 28 años, Marco Zavaleta Soto. Las cámaras lo captaron corriendo muy cerca del estallido, minutos antes, pero, lejos de interrogarlo como testigo, la Policía lo buscó en su centro de trabajo y en el acta de intervención consignó que Zavaleta "de manera espontánea indicó que no tenía nada ilegal y que su única función había sido limpiar la cancha para que la gente pueda entrar a hacer la fiesta del Bolaños y salir".

Pero su abogado, David Acosta, denunció públicamente que eso es irregular. "En el acta de intervención se consignan hechos, no dichos", señaló. Además, aseguró que corrió para llegar a una tienda antes de que cerrara, a las 10 de la noche, para comprar cigarros.

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Foto: Epicentro TV

El abogado Acosta interrogó a uno de los policías que detuvo a su defendido, el suboficial Handerson Rodríguez, del equipo de Secuestros y Extorsiones de Trujillo. Allí, el efectivo le dijo que no podía señalar a la fuente de la información sobre el paradero de Marco. "Es eliminada inmediatamente después de los operativos", respondió.

El jefe de la División de Investigación Criminal, el coronel Johnny Huamán, le negó a Epicentro Tv la posibilidad de entrevistarlo. 

Fuentes con conocimiento del caso nos informaron que todo ha pasado a manos de una fiscalía de crimen organizado, bajo la condición de "secreto".