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La ‘bóveda del fin de mundo’ corre peligro

22 mayo, 2017
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La ‘bóveda del fin de mundo’ corre peligro

Sin electrónica ni personal para evitar la destrucción de la bóveda

El hielo alrededor de las instalaciones ha comenzado a derretirse, exponiendo a las valiosas muestras que allí se preservan. La empresa estatal noruega Statsbygg, responsable de la construcción, ha tomado medidas de emergencia para tratar de evitar que el agua se introduzca en las instalaciones, informa Reuters.

En este lugar se conservan las muestras de semillas de los principales cultivos agrícolas de todo el mundo. Desafortunadamente la semana pasada se reveló que el lugar había sufrido una inundación causada por el derretimiento del hielo permanente que la protege.

La ‘bóveda del fin del mundo’ es el depósito de biodiversidad agrícola más grande del planeta y tiene como objetivo proteger el material genético de los cultivos de posibles desastres naturales, guerras y otras catástrofes.

¿Cuál es el peligro?

Un problema adyacente es que el permafrost (la capa de suelo en permanente estado de congelación del ártico) en torno a la entrada de la bóveda, que se había descongelado durante los trabajos de construcción hace una década, no se ha vuelto a congelar como predijeron los científicos.

Las temperaturas en el Ártico han aumentado considerablemente en los últimos años y la tendencia parece no mejorar: el pasado mes de diciembre en esa región se registró una temperatura superior a la media en 30º, llegando a superar los 0ºC cerca del Polo Norte.

Al respecto, la comunidad científica predice que si se mantiene el ritmo, en el año 2050 o 2060 ya no quedará hielo en el Ártico.

¿Que estan haciendo para arreglar esto?

– Statsbygg ha procedido a retirar el equipo electrónico de la entrada –una fuente de calor– y está construyendo paredes impermeables en el interior de la bóveda y canales fuera de la misma.

– Otra de las medidas adoptadas es que se ha decidido reducir el número de visitantes, con el fin de disminuir al mínimo los efectos de la radiación térmica procedente del cuerpo humano.

“Se supone que operaría sin ayuda de seres humanos, pero ahora vigilaremos la bóveda 24 horas al día”, dijo el vocero del gobierno de Noruega.

 

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