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EpiView – Tercera Llamada

12 noviembre, 2013
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EpiView – Tercera Llamada

El filme mexicano sobre el montaje apresurado de una obra de teatro es una de las gratas sorpresas del año en donde montar un drama puede crear una gran comedia.

EpiView Tercera Llamada

Por: Goyo Vázquez

Un montaje de “Calígula” puede llevar a una historia inesperada. La adaptación de la obra de teatro “Calígula, Probablemente” del director Francisco Franco a la pantalla grande llegó inesperadamente para dejar un agradable testamento de los innumerables factores necesarios para montar una obra de teatro, específicamente en el ámbito profesional mexicano. Se muestran en pantalla las típicas actitudes de productores, directores, asistentes, técnicos, creativos, divas, novatos, entre muchas otras personas inmiscuidas en el medio, pero en ningún momento se deja de lado el factor humano que lleva a cada uno de los personajes no sólo a hacer lo que hacen sino a ser lo que son.

Cuando falta un mes para estrenar una adaptación de un clásico ambientada en una Italia fascista con un actor de moda (Jorge Poza), la ultra-presionada directora (Karina Gidi, con una sólida interpretación) decide cambiar de último momento todo y comienza a reestructurar su visión, poniendo en obvios aprietos a la productora (una muy acertada Anabel Ferreira) y creando caos en su equipo creativo liderado por la vestuarista (Cecilia Suárez, quien comienza fuerte pero después su situación se va caricaturizando y se desaprovecha a tan buena actriz). Quienes también sufren la decisión son el elenco, especialmente al momento que se decide cambiar de actor protagónico por una actriz (Irene Azuela), lo cual no deja nada contenta a la diva de la compañía (Rebecca Jones).

Pero el teatro no es solamente el equipo creativo y los actores, también importan las personas fuera de reflectores como el jefe de piso, los tramoyas, técnicos y hasta los asistentes. Y es aquí donde aparece el alma de la película: Mariana Treviño como la típica “asistonta” que debe de lidiar con mil y un problemas aparte de tener sus ambiciones personales. Otro factor que sale a la luz y conecta específicamente con la manera de trabajar en México es la Asociación Nacional de Actores (ANDA), representada por una delegada (Silvia Pinal, actual Secretaria General de la Asociación) que en vez de ayudar nada más empeora la situación.

Si bien está plagado de buenas actuaciones, el filme peca de tener actuaciones invitadas sin saber qué hacer con ellas, creando escenas que se sienten totalmente innecesarias y pueden cortar el sentimiento de apresuramiento que conlleva el estar a punto de levantar el telón. Y si hablamos de cortar el sentimiento, se tiene que comentar que la edición de la escena final puede cortar la inspiración pues si bien se busca llegar a un punto nostálgico, una presentación más simple y pura de las últimas líneas hubiera sido más poderoso.

El brillante tratamiento del guión que te deja conocer todo de cada personaje por más pequeño que sea es lo que hace especial a la película. El montaje de una obra sucede cuando un grupo grande de individuos deja todo a un lado para enfocarse a un mismo objetivo, y siendo tantos y todos tan diferentes, se convierte en un reto de proporciones épicas.

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